1. Empezar el día con un buen zumo de naranja: dejar que su acidez descienda por mi esófago y se propague desde ahí, revitalizándome, desenlegañándome, llenándome de energía y optimismo, sea o no de resaca la mañana en cuestión.
Esa es una de las pequeñas cosas o ritos diarios que contribuyen a que, al final de los días, de mí se diga:
Fue feliz.
El meme me lo envía Montse y éstos son sus principios:
Fue feliz.
El meme me lo envía Montse y éstos son sus principios:
- Escribir seis cosas sin importancia que nos hagan felices.
-Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
-Poner las reglas en el blog.
-Elegir seis personas para continuar el desafío.
-Avisar a esas personas y dejar un comentario en sus blogs.
-Poner el enlace de la persona que nos ha elegido.
-Poner las reglas en el blog.
-Elegir seis personas para continuar el desafío.
-Avisar a esas personas y dejar un comentario en sus blogs.
2. Zambullirme en aguas cristalinas, desnudo: sentir el frío tonificando cada músculo y la sal por todas partes, entrando por los ojos al bucear e inundando toda la cavidad bucal al hacer gárgaras con ella, como si fuera a disolverme, a fundirme, a volverme océano.
3. Levantarme de una siesta y atracar una dulcería: volver a la realidad y a la lucidez mental muy lentamente, a medida que el chocolate -chute de azúcar- ejerce su función reparadora, resucitante.
4. Encontrar un modelo de lata de sardina inédito para mi colección.
5. Pensar, recordar o hablar acerca de los libros que he leído: sopesarlos, desgranarlos, sacarles su jugo y volverlos a disfrutar sin tener para ello que releerlos.
6. Disfrutar de los placeres del cuerpo y del alma.