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martes, 29 de junio de 2010

vErSiOnEs AnTaGóNiCaS


Ayer echaron al Autodidacta de la Biblioteca y le retiraron el carnet durante una semana.

Y es que el guardia de seguridad lo sorprendió por fin subrayando los periódicos.

En esta ocasión, había subrayado con amarillo todo un artículo de opinión de EL PAÍS, de Almudena Grandes. El texto con el que el Autodidacta se sintió absolutamente identificado dice así:

A veces, cuando subo a un taxi con la radio sintonizada en ciertas emisoras que no suelo escuchar, me pregunto dónde vivo. Por encima de mi voluntad, mis oídos procesan noticias, juicios, opiniones que parecen provenir de un país extraño, poblado por extraños. Entonces, mi sentido de la realidad se tambalea. ¿Existiré yo, existirá esto? ¿Será real este taxi, esa tertulia, las voces que estoy oyendo? A menudo, cuando salgo del coche, todavía no me encuentro en condiciones de responder a esas preguntas.

La objetividad solo existe en el terreno de las intenciones. Tras el loable propósito de emitir un juicio objetivo, se agita el bagaje de una vida entera, la suma de experiencias, dulces o amargas, que conforman la memoria de cada ser humano. Escribir es mirar el mundo para contarlo después, y dos personas pueden dar versiones antagónicas del mismo hecho. Las discrepancias radicales, sin embargo, solo sirven para provocar irrealidad.
El martes pasado, Joaquín Sabina volvió a llenar Las Ventas. Yo estuve allí. No pretendo ser objetiva, pero mientras le escuchaba, creí estar asistiendo de verdad a aquel concierto en el que su público se le entregaba con la misma extrema generosidad que recibía de un cantante de 61 años, que permaneció tres horas en el escenario. A la salida, y después, mientras volvía a casa en el metro, creí ver sonrisas, gestos de entusiasmo, y creí escuchar palabras de amor, calientes, jubilosas. Y no dudé en ningún momento de mis sentidos hasta que al día siguiente leí, en este mismo diario, la crítica de un concierto distinto, aburrido, senil, decepcionante. Desde entonces, me pregunto si las 20.000 personas que abarrotamos Las Ventas la otra noche estuvimos de verdad allí. Y, en ese caso, cómo es posible que un solo listo se haya atrevido a llamarnos tontos a todos sin que le tiemble el pulso.



El Autodidacta había leído una semana antes en el mismo periódico la crítica amarga a la que probablemente se refería Almudena Grandes.

Y pensó para sí mismo que qué fácil era dejarse engañar.

martes, 22 de junio de 2010

FaKe FaKe


Anoche, después del partido, al Autodidacta se le fueron las horas delante de la tele, haciendo zapping. 

El mando a distancia se quedó sin pilas a eso de las doce y media, así que el Autodidacta se quedó estancado en la tertulia política de Libertad Digital. El tertuliano 1 aseguraba que Zeta Pe estaba deprimido. El tertuliano 2 argüía que era un peligro que el país estuviera en manos de un enfermo mental. El tertuliano 3 recomendaba la lectura de un reportaje de Abc y se hacía en voz alta la misma pregunta que el psiquiatra que firmaba el artículo: "¿Está Zapatero en condiciones psiquiátricas para gobernar?". El tertuliano 4 tranquilizaba a las tertulianos 1, 2 y 3, aduciendo que el mayor problema de Zapatero no estaba en el interior de su mente (aunque admitía que sí que era algo preocupante), sino que la bestia negra a la que se enfrentaba el presidente y su ejecutivo tenía otro nombre y era éste: "intención de voto". El tertuliano 5 interrumpía al tertuliano 4 y no le dejaba cerrar el argumento: "Zeta Pe alberga todavía una infinita capacidad para sorprendernos -decía- y aunque parezca imposible todavía puede hacerlo muchísimo peor. Pero mucho me temo que al presidente no le afecta tanto como decís que el país se haya ido al garete con la crisis. Y lo que es peor: gracias al Aparato de Manipulación, al Sistema, al Big Brother, esa intención de voto dejará de caer en picado antes del 2012".

El Autodidacta sintió un escalofrío al oír hablar a un tertuliano de Libertad Digital (concretamente al tertuliano 5) del Big Brother, pero el mando a distancia seguía sin responder. Al final, el moderador de la tertulia desvió el tema hacia la victoria de la Selección, y en el análisis del partido los tertulianos pudieron disentir de verdad y escenificar una polémica genuina.

Por todo ello, esta mañana el Autodidacta decidió que el periódico que leería en la Biblioteca sería Público.

Al lado suyo había sentado un joven leyendo EL PAÍS, que le dijo:

-Hoy no viene usted tan cantarín.

El Autodidacta se acordó del waka waka e instintivamente miró hacía la mesa del segurita. El joven tenía un acento del sur y el Autodidacta lo ubicó en alguna de las Islas Canarias.

-No, hoy no -dijo señalando hacía la mesa del fondo- Me tienen advertido.

El Autodidacta abrió el periódico, como siempre, por la sección de Deportes. Quería  recrearse una vez más en los dos goles de Villa.

-También el fútbol tiene sus poetas -dijo a media voz.

Pero el joven que estaba sentado a su lado lo había oído, y se sonrió.

El Autodidacta pensó: "Ojalá no sea de Honduras".



Después de la sección deportiva el Autodidacta se enfrascó en la lectura de un artículo que le llamó poderosamente la atención, titulado: "El arte de mentir en Internet".

Para el Autodidacta, el descubrimiento de internet había sido un arma de doble filo en su Proyecto Ilustrado: 

Por una parte, la información y la miríada de datos había aumentado de un modo colosal, de un modo exponencial en relación al crecimiento de los fondos de la Biblioteca. 

Pero por otra parte, las fuentes eran casi siempre dudosas, poco fiables.

El reportaje del periódico Público profundizaba en los fake: montajes fotográficos, blogs mentirosos, personajes impostados, bulos y leyendas que circulaban por la red y que se difundían a velocidad de vértigo.

Algunas de estas mentiras perseguían el lucro, otras eran experimentos sociológicos, e incluso había quien había recurrido a ellas para hacer más atractivo un personaje imaginario, de ficción, como Mirta Bertotti o Silvio Lombardi.

Al Autodidacta no le gustaba el engaño, el error, la mentira, la impostura, la apariencia, la ficción... ni todo lo que de alguna u otra forma se opusiese al campo semántico de la Verdad.
Así que subrayó en amarillo una frase del artículo:

"¿Es ético jugar con la ficción sin avisar?"

Luego levantó la vista del periódico y al percatarse de que el joven de al lado no le estaba prestando atención subrayó algunos párrafos más:

"Es importante estar formado en la lectura del fake, adoptar un grado de distancia, entrar en el juego con cierto escepticismo, sospechar que puede ser una historia montada por otro. Es importante que se eduque en esa reflexión".
Luego, envalentonado, el Autodidacta se dispuso a tachar furiosamente los siguientes párrafos:
A pesar del abuso por la publicidad y de que los internautas van educándose en la sospecha como forma de manejarse por la Red, los fakes siguen colando. "La gente quiere consumir fábulas, tiene esa necesidad de dejarse llevar por una historia y tomársela en serio".

Pero es la reacción del navegante que se encuentra por casualidad con algo que no sabe si es verdad o mentira lo que más interesa a Domínguez. "El artista quiere hacer sentir algo a los demás. Cuando sabes que la obra es ficción sientes, pero está tamizado", dice. 

Y con un regusto a falsedad en el velo del paladar regresó a la portada del periódico y a las páginas de Economía y de Política Internacional.



Y entonces leyó, asombrado, la noticia, que comenzaba así:

Hay portadas, rumores y declaraciones que bien mezcladas y aderezadas pueden costar 25.600 millones de euros. Esa es la cuantía que se esfumó, entre el 3 de mayo y el 17 de junio, del valor en bolsa de las principales empresas españolas, las que están incluidas en el Ibex 35, el principal índice español. En ese mes y medio, el dinero buscó refugio fuera de España ante la oleada de rumores sobre la necesidad de la economía española de ser rescatada. La sucesión de desmentidos oficiales no sólo del Gobierno español, sino también desde Bruselas o el FMI no sirvieron para impedir la sangría, aunque sí la frenó.
El Autodidacta volvió a desenfundar su rotulador fluorescente:

"rumores"

"declaraciones bien mezcladas y aderezadas"

"desmentidos oficiales"

En suma, que desde Alemania se había elaborado contra España un fake. El Deutsche Bank y otros tantos especuladores habían apostado contra la bolsa española: habían tomado posiciones cortas, en las que se gana más cuanto más cae una acción. Pero para obtener beneficios en sus apuestas contra los valores españoles era necesario difundir el bulo de que la economía española estaba herida de muerte. El Autodidacta subrayaba, furibundo:

El origen exacto de los rumores es imposible de precisar, pero hay razones para pensar que buena parte de ellos procedían de Alemania. El ministro de Finanzas germano insinuaba una posible suspensión de pagos ordenada de varios países el 4 de mayo, justo el día en que se propagaba el primer rumor sobre el inminente rescate de España. La agencia Reuters reconocía esta misma semana que a ellos también les intentaron colar la especulación desde Berlín (bajo condición de anonimato) el 7 de junio, el mismo día que Alemania daba a conocer su ajuste del gasto público. Reuters no logró confirmar la información y optó por no publicarla, pero el rumor no tardó en saltar a otros periódicos. La sensación de que cierta mano negra movía los hilos desde Alemania se disparó el 11 de junio.


El Autodidacta siempre había desconfiado de los movimientos financieros de la economía, y a ello contribuía no poco su complejo de ignorancia. El estudio de la letra "E" de Economía le había llevado tres años y medio.

-La economía está basada en un fake -murmuró.

El joven levantó la cabeza y esbozó una sonrisa.

-Perdona -dijo el Autodidacta.

-Por mí no se preocupe -dijo el joven, señalando al segurita con la cabeza.

El Autodidacta volvió a la página 34 del periódico y releyó la frase que acababa de subrayar:

"¿Es ético jugar con la ficción sin avisar?"

Porque al fin y al cabo, la Bolsa no dejaba de tener algo de juego, y algo de ficción. Pero era un juego peligroso: el bulo de la caída inminente de las acciones españolas terminaba por hacer caer dichas acciones en picado en la realidad. Era un juego peligroso, sí, como algunos de los fakes de la página 34 del periódico.

-Y hablando de jugar -dijo el joven poniéndose de pie y echándose al hombro una mochila que llevaba consigo-. Nos vemos el viernes, supongo, en Casa Alfredo.

El Autodidacta tardó en entender a lo que se refería su compañero de mesa.

-Supongo que irá usted a animar a España -aclaró el joven, con una sonrisa-. Yo estaré animando a los míos.

Al Autodidacta pensó que también él debía marcharse. Se le había hecho tarde ya para hacer una compra y prepararse el almuerzo, así que se incorporó con la idea de revisar el menú del día en Casa Alfredo nada más salir de la Biblioteca.

-Vivimos en un mundo de incertezas -le dijo al joven chileno-. Nada es seguro en esta vida, y el engaño nos acecha por doquier. Pero sí, ahí estaré, animando a la Roja. 

El joven lo acompañó hasta la puerta de la Biblioteca.

-Sólo una cosa es cierta, joven -dijo entonces el Autodidacta-. A vosotros vamos a meteros otros dos.


jueves, 17 de junio de 2010

WaKa WaKa




El Autodidacta se levantó de buen humor, cantando el waka waka:

Llegó el momento

Caen las murallas

Va a comenzar

la única justa

de las batallas.


Como cada mañana, se dirigió a la Biblioteca, para leer la prensa del día.

Sin embargo, mientras recorría las aceras y cruzaba los pasos de peatones de la gran urbe, no cesaba de cantar:

No duele el golpe

No existe el miedo

Quítate el polvo

Ponte de pie

Y vuelves al ruedo

Cuando llegó a la sala de prensa y abrió el primer periódico todavía el estribillo retumbaba en sus oídos:

Samina mina ¡eh! ¡eh!

Waka waka ¡eh! ¡eh!

Samina mina Zangaléwa

¡Porque esto es África!



Entonces el Autodidacta se topó de bruces con la noticia.

¿Le había propinado Roberto Alonso ese puñetazo en la nuca a Miwa Buene?

Ésa era la primera cuestión.

El congoleño había quedado tetrapléjico como consecuencia del golpe.

Sin embargo, Roberto Alonso había declarado ante el juez no tener nada que ver con el asunto.

El Autodidacta leyó con sumo interés las declaraciones de Roberto Alonso:

"No soy racista ni me lo puedo permitir. Tengo amigos negros de toda la vida. Además, soy de ese tipo de gente que, si lo hubiera hecho, si le hubiera agredido, lo diría y pagaría por ello"

En la cabeza del Autodidacta seguía zumbando el waka waka:

¡Porque esto es África!

Según Roberto Alonso, los dos policías lo habían detenido sin motivo alguno. Él sólo había ido a un bar de copas de un centro comercial de Alcalá de Henares, que es frecuentado por inmigrantes africanos. Sus palabras ante el juez fueron éstas:

"Voy a menudo porque conozco al dueño. Ese día era el único blanquito que estaba allí"

El Autodidacta se imaginó a Roberto Alonso bailando el waka waka con sus "amigos negros de toda la vida".

Entonces el Autodidacta leyó la versión de los hechos de Miwa Buene y se dio cuenta, una vez más, de cuán difícil era conocer la Verdad.

El relato de Miwa Buene era diametralmente opuesto al de Roberto Alonso: el Autodidacta miró a su alrededor y sacó un fluorescente amarillo, con el que subrayó el siguiente párrafo de la noticia:
"Miwa Buene acusó directamente a Roberto Alonso de ser la persona que le golpeó en la nuca por la espalda al grito de "puto mono", un puñetazo que le causó la tetraplejia que sufre. Hizo un relato detallado de lo que había ocurrido, el mismo que ha mantenido durante la instrucción del caso. Según su versión, él dejó el bar en el que pasó la noch España, tendrías que estar en el parque zoológico con tus compañeros los monos". "Cruce alrededor de las diez de la mañana. Cuando bajaba las escaleras, se topó con el acusado, que le pidió un cigarrillo y un mechero. Como no tenía, Alonso comenzó a insultarle: "Eres un hijo de puta y un puto negro". Buene le respondió que él también lo era porque tampoco tenía tabaco. Se dio la vuelta y continuó caminando, porque tenía miedo. Estaba solo en ese lugar. Mientras, el acusado seguía metiéndose con él: "Puto mono, arriba España, tendrías que estar en el parque zoológico con tus compañeros los monos". "Crucé la acera. No paraba de insultarme. De repente sentí un golpe muy fuerte en la nuca y caí inconsciente", recordó Buene."

Al Autodidacta le recorrió el cuerpo un escalofrío al imaginarse de nuevo a Roberto Alonso cantando el waka waka:

No duele el golpe

No existe el miedo

Quítate el polvo

Ponte de pie


Y vuelves al ruedo

Pero según contaba la noticia Miwa Buene no se había podido ponerse en pie ni sacudirse el polvo, pues el golpe lo había dejado tetrapléjico:
"Despertó 17 días después en el hospital. Desde entonces se encuentra en silla de ruedas y necesita ayuda para todo. "Quería morirme. Me veía impotente y no tenía ganas de vivir porque me encontraba muy mal", recordó Buene, que es licenciado en Economía en su país y habla cuatro idiomas. "Solo puedo moverme en una silla de ruedas que dirijo con el mentón. Siempre tengo que llevar pañales y una bolsa para la orina", dijo sobre su vida actual."
El Autodidacta sabía que cuando dos informaciones se contradecían había que acudir siempre a un tercero.

El hermano de Roberto Alonso había hecho unas declaraciones ante las cámaras, delante de la Audiencia:

"Mi hermano no es una persona violenta y tiene amigos negros"

En cuanto a la defensa, ésta pedía la absolución de Roberto Alonso, pues entendía que el acusado no era autor de ningún delito.

El Autodidacta siguió leyendo:

Dos testigos presenciales habían testificado e identificado a Roberto Alonso como el autor de la agresión. Uno de ellos declaró en el juicio que el acusado había hecho el saludo nazi tras dejar a Miwa Buene tendido en el suelo y había gritado "Arriba España".

¡Porque esto es África!

También los dos policías que detuvieron a Roberto Alonso declararon que éste se mostró sorprendido y que en el momento del arresto les dijo:

"No sé por qué armáis tanto escándalo por pegar a un negrito"

El Autodidacta se imaginó el momento del juicio y volvió a entonar el waka waka:

Llegó el momento

Caen las murallas


Va a comenzar


la única justa

de las batallas.



Entonces alguien le dio un golpecito por detrás.

El Autodidacta volvió a sentir un escalofrío y se llevo las manos a la nuca.

-Lo siento, señor. Pero no está permitido hablar en voz alta. Y menos aún cantar.

Era el segurita de la Biblioteca.