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domingo, 3 de abril de 2011

¿InTiMiDaD VioLAdA 1?



NOTA PREVIA: He decidido suprimir el video que encabezaba este post, en el que se veía y escuchaba a dos "chinijos" (así se llama en Lanzarote a los niños pequeños) comiendo pipas y filosofando. El video violaba la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal, al no contar con el consentimiento de sus padres. El texto, la reflexión acerca de las dificultades de cumplir con esta ley con la llegada de Internet, sigue siendo válido, así que lo dejo.  

¿Les parece que debo eliminar este post?

Cuando oí la conversación que estaban teniendo estos niños, estos chinijos caleteros, no pude evitar coger la cámara para grabar desde mi toalla, como un espía, todo lo que se decían. 

En cuanto agucé el oído me sentí fascinado por poder ser testigo de esa concepción del mundo que tienen los niños y que tan bien se muestra cuando éstos hablan entre sí, y no con adultos. Además me sentí transportado a la infancia: a los días y vacaciones eternas, al ocio como lo más importante en el mundo, a ver la vida a un metro y poco del suelo. Pero tras haber editado el video he tardado bastante en decidirme a publicarlo en el blog.

¿Por qué?

En el post anterior aparecía Andriu haciendo el payaso en el Natural History Museum junto a unas niñas inglesas que habían ido allí con el colegio. Nadie dijo nada, nadie protestó por sacar a esas niñas en NaDa PeRmAnEcE sin su consentimiento. Y sin embargo es posible que a sus padres, en el improbable caso de que algún día se topen con este blog, no les haga ninguna gracia esa entrada.

En el pasado  a "mis gansitos" siempre los saqué desenfocados. Los estadounidenses son tan histéricos con los niños que me pareció que hacer que sus rasgos no se identificaran era la mínima de las precauciones. Ahora no sé si aquellos posts hubieran ganado más con las caras de mis alumnos al natural, mostrando a través de sus expresivas facciones sus sentimientos, ocurrencias y... en suma, sus "gansaditas".

Lo cierto es que hay un problema legal en todo ello. La Ley de Protección de Datos de carácter personal no permite publicar o difundir imágenes de menores sin su consentimiento. Cuando éstos son menores de 14 años serán sus padres quienes otorguen o nieguen dicho consentimiento.

Así que el video en el Natural History y éste en el muelle de Famara son claramente ilegales.

¿Qué hacer? Lo correcto sería hablar con los padres y pedirles su autorización para subir a la red estas imágenes de sus hijos...

Tan sólo tener que explicarles a los padres el asunto me da pereza (no se trata de un corto o una película o un anuncio, sino de un simple post). Y además ¿Es realista pensar que no tendrían inconveniente en hacerlo? Francamente, no. 

Imagínense la escena: Andriu se acerca al tipo de la bici y le aborda (después de haberse quitado la peluca rubia) y le explica que quiere subir a internet un video en cámara oculta que ha hecho de su hijo, en bañador, mientras mantiene una charla de carácter privado con otro niño en bañador.

Sinceramente, no me veo con tal capacidad de persuasión como para no salir con un ojo morado.

Así que... ¿qué hacer entonces? ¿renunciar a publicar todas aquellas fotos o videos en los que aparezcan menores identificables, a no ser que se obtenga por parte de sus padres una costosa o improbable autorización?  Si de lo que se trata es de cumplir con la ley... habrá que renunciar a ello.

 Sin embargo, como han repetido los internautas anti-Sinde a lo largo de los últimos meses, con la llegada de internet es imposible ponerle puertas al campo. En efecto, la red está llena de fotos e imágenes de menores que se envían, copian, publican, descargan y suben a través de blogs, periódicos, redes sociales o cadenas de mails. No hablo de imágenes vinculadas a la pornografía infantil, sino de fotos de niños de todo tipo. Apuesto a que es elevadísimo el porcentaje de esas fotografías que han sido introducidas o reutilizadas en la red sin autorización alguna.

Por ejemplo, ésta:



He escrito "Niños" en Google-Imágenes. Me han salido tropecientas mil fotos e imágenes de niños y niñas disponibles para hacer con ellas lo que crea conveninte. Pues bien, aquí está, colgada a NaDa PeRmAnEcE, esta fotografía. Los padres de los tres retoños seguramente dieron una autorización al fotógrafo para darle a la imagen un uso determinado (aun anuncio de cursos de verano, por ejemplo). Pero una vez que la fotografía se ha subido a la red, cualquier persona puede hacer con ella infinidad de cosas. Yo, por ejemplo, tan sólo la he utilizado como ejemplo de mi argumentación. Pero podría escribir un post explicando que estos son mis tres hijos, o hablando de la grave enfermedad de Tommy, o del ligero retraso mental de Carol, la niña rubia que está subida a la pela, o... ya pueden imaginar todo lo que se puede hacer jugando con la realidad y la ficción. 

¿Qué hacer pues? ¿Es correcto infringir la ley aduciendo que la intención con la que uno sube a la red este video caletero es inofensiva, o arguyendo que tiene un interés como documento audiovisual debido a su gran poder sugestivo y evocador? ¿Son esto razones válidas o una mera racionalización?

El domingo que viene eliminaré este post o lo dejaré tal cual está. Todo depende de lo que ustedes opinen al respecto. Así que, dicho esto, les reitero la pregunta del principio:

¿Les parece que debo eliminar este post?

jueves, 7 de mayo de 2009

vErSiÓn LiBrE


Medusa y sus amigas y Perseo

(by Yessenia)



Una vez había un señor que fue a matar a Medusa.

Medusa y sus amigas y sus otras amigas y el ojo 2 de ellos estaban comiendo.



Medusa y sus amigas se fueron a su casa a hacer comida.

Cuando Perseo fue adentro de la casa de Medusa hizo un ruido.



Medusa fue abajo y Perseo tenía miedo.

Y Medusa vio a Perseo y si no Medusa fue matada.



Luego todos celebraron a Medusa y estaban llorando.

En el cuerpo de Medusa iba a ser Pegaso.



Medusa ya se convirtió en Pegaso.

Perseo se subió en Pegaso y Belerofonte murió.



mEnTe CuRiOsA


Christopher Mendoza se me acercó hoy con el libro en la mano.

Lo dijo con una sonrisa casi socarrona en la cara, pero aún así marcando prudentemente con el dedo la página en cuestión, sin mirarla abiertamente, cual si de la mismísima Medusa se tratara:



-Maestro, alguien le borró en esta página.


viernes, 1 de mayo de 2009

MeNtE iNsPiRaDa


"Había pensado en un mito que hay en mi mente, que es parte hombre y parte Pegaso"
(Jorge, Tyler TX)

martes, 28 de abril de 2009

gAnSaDiTa LiTeRaRiA


Hoy Jorge ha vuelto a pedirme un folio en la hora del snack para poder dibujar, en vez de jugar y comer galletas.

Ha dibujado a Pegaso.



Desde hace unas semanas he empezado a hablarles de mitología.

Ya hemos conocido a Cancerbero, al Centauro Chiron, a Medusa, Perseo, Pegaso y la Quimera.

Todo empezó aquel día en el que fuimos a la biblioteca de la escuela a ver los nuevos libros que habían adquirido.

Había una mesa toda dedicada a literatura religiosa para niños.

Allí pude encontrar joyas pedagógicas tan alucinantes como esta del Brick Testament.

Los gansitos disfrutan con el material bíblico, pues conecta con sus experiencias previas: "aprendizaje significativo" lo llaman.

Sin embargo, había allí, en aquella mesa -cual polizón- una suerte de intruso, de rara avis: un libro de mitología grecolatina.

-Maestro, maestro, maestro, mire: ¡un hombre con patas de chivo!

-Maestro, maestro, maestro, venga, maestro: ¡una mujer encuerada!

Me pareció increíble: a pesar de Harry Potter, mis alumnos estaban pez en todo ese mundo maravilloso de los seres mitológicos y fantásticos.

Me propuse tratar de llenar esa laguna.



Me resultó gracioso volver a hablarles a mis alumnos de los mitos y de la antigua Grecia, como en los viejos tiempos.

¡Y qué placer quedarnos en el mito y no llegar al logos!

Para estos niños los mitos son como el resto de los cuentos e historias que leemos en clase:

Son verdad.

Estos mitos de los griegos son tan reales como el propio Chucky, Santa Clos o la Llorona.

Todavía no se han perfilado para ellos las fronteras entre la ficción y lo real.

Por eso, quizás, aman tanto las historias de los cuentos.

Por eso les gusta tanto leer, aunque apenas sepan.

Son pequeños Don Quijotes para los que no hay oposición alguna entre gigantes y molinos, pues ambos existen y con ambos conviven.



Ellos, por cierto, conocen mucho mejor que yo los libros que tenemos en clase.

No soy un maestro 10 y por tanto no me he puesto a clasificar -como debiera- los libros de nuestra pequeña biblioteca de aula.

El otro día Isaura dio con esta joya, algunas de cuyas páginas están censuradas a lápiz por algún maestro predecesor.

Es comprensible: su contenido altamente pornográfico y obsceno puede herir la sensibilidad de mis niños.

-¡¡¡Maestro!!! -volvió a reprender Isaura- ¡este libro tiene que sacarlo de aquí!

Esta niña tan feliz, tan graciosa y risueña tiene sin embargo alma de Torquemada.



Sin yo saberlo, los libros de nuestra biblioteca de clase habían tenido que pasar cierto filtro, similar al que tiene la conexión a internet de la escuela.

¿Sería por eso que no había ningún libro de mitología, mas que los que he ido trayendo yo a clase en los últimos días?

Cada día, en sigilosa clandestinidad, como quien traficara con literatura comunista, dedicamos un rato a hablar de seres insólitos y anécdotas picantes o tenebrosas.

Junto a ello, los mitos "de los habitantes de esa tierra lejanísima, más aún que las Islas Canarias, donde vive Mayco, de esa tierra llamada Grecia" nos aportan nuevo vocabulario, dilemas, ejemplos de amor, de heroismo, de lealtad y de flaqueza, por dejarlo aquí.

Si el año que viene el maestro o maestra vuelve a tachar senos y belleza en los libros, no me importa.

El bien ya está hecho:

Los gansitos habrán oído hablar ya de "los dioses" y ya no sólo de diosito.

Los gansitos habrán visto imágenes de centauros contra hombres, ambos a torso descubierto.

Los gansitos habrán visto un power point con imagénes de Medusa sin que nadie grite al ver sus senos al aire: "¡Está encuerada!"



Mientras tanto, la rutina -escolar- sigue.

El curso se divide en 6 periodos de 6 semanas cada uno y ya estamos en la segunda de las últimas 6 semanas.

Se siguen cayendo dientes de leche, mientras afuera comienza el calor.

El milagro del aprendizaje, con sus diferentes ritmos, se va repartiendo aquí y allá entre los gansitos, mientras las carreteras se llenan de blue bonnet, la flor típica de Texas.

Al final de las últimas seis semanas habrá que hacer un balance final, pese a que llevamos examinando a los alumnos todo el año, con precisión milimétrica.

En principio, el nivel de lectura con el que llegaban los alumnos a 1st Grade era el nivel "C".

En principio, al final del año deberían estar leyendo en un nivel "H".

En principio, cada semana cada alumno debería ser examinado para comprobar el nivel de lectura y actuar en consecuencia.

Son todos ellos -supongo- demasiados "en principio".



También hemos de medir el nivel de escritura, que va esta vez desde el 1 hasta el 6.

Mis alumnos, durante 15 minutos al día, son escritores de verdad.

Cada uno de ellos tiene su folder de escritor, en donde guarda las historias que tiene a medias.

Esos 15 minutos son sagrados o al menos el silencio que durante ese rato exijo.

Para poderse inspirar han de concitarse ciertas condiciones.

Y hablando de ello, la semana pasada, al hilo de Pegaso, me vi obligado a hablar de las nueve Musas.



Toda esta parafernalia alrededor del proceso creativo de los alumnos, toda esta ceremonia y método que la rodea, no es cosa mía, pese a que así me hubiera gustado a mí. Pero no; se trata de un sistema que desarrolla esta colección de libros, que -en principio- debemos seguir al pie de la letra. En ellos se explica cómo orientar al alumno, qué decirle para que explote todo su potencial creativo y cómo convertirlo en un amante de la escritura.

¡Cómo me hubiera gustado a mí haber sido educado bajo las directrices que dictan estos libros!



Los aprendices de escritores, así, van poco a poco comprendiendo el mundo que les rodea, a fuerza de tratar de expresarlo y nombrarlo.



Periódicamente sus historias se van publicando en una pared habilitada para ello.

Y así van conociendo también -al leerlas- los mundos que habitan los otros, sus compañeros y escritores.

En todos esos mundos, sobra decirlo, hay papás, mamás, juguetes, perros, aviones, arco iris, flores, maestros y todo tipo de animales.

Pero de un tiempo a esta parte han empezado a aparecer Pegasos y otras criaturas mitológicas...



viernes, 6 de febrero de 2009

ReCuErDo DeSeNfOcAdO


Volveré a Tyler, dentro de unos años:

Aproximadamente quince.

O quizás mejor, doce.

Estábamos mi madre y yo almorzando en el bar mexicano "La cosina", pequeño tugurio en el que se come estupendamente pese a que no sea la ortografía una de sus especialidades.

Estabámos hablando de ellos y le dije:

-¡Cómo me gustaría saber cómo serán de mayores, dentro de 15 o 20 años!

-Lo estaba pensando ayer mismo -me confesó ella-. Antes de irte de Tyler tienes que llevarte todos sus datos, domicilio, números de teléfonos, todo lo que tengas... y volver un día a ver si los encuentras.

Qué buena idea.

Volveré a Tyler, me quedaré en un hotel de carretera (¿y qué es Tyler sino una carretera?) y husmearé como un sabueso, hasta encontrarlos.

Husmearé para saciar esta morbosa curiosidad de averiguar qué habrá hecho con ellos el tiempo...



Kelly ha sido el último en llegar; mi madre ni siquiera lo conoció.

Ya somos veinte, sin contarme a mí.



Nahum habla bajíiiiiiiiiiiiiiiiisimo.

Cuando quiero que su voz sea mínimamente audible, le digo:

-Chíllame, Nahum, chíllame.

Es de los que pasa desapercibido, de los invisibles.

¿Seguirá siendo así dentro de 15 años?

¿Está ya latente nuestra futura personalidad en los niños de 6 años que algún día fuimos o, por contra, la adolescencia lo desbarata todo y es germen de un nuevo yo, de lo que serán los rasgos principales de nuestro carácter e idiosincracia?



Octavio no cupo de gozo al ver el puente terminado.

Es probablemente quien más vaya a echar de menos a mi madre, su maestra particular.

Llegó hace dos meses y los padres no lo habían matriculado en kinder. No sabía nada: ni los colores, ni contar del 1 al 5, ni reconocer las letras (ni distinguir una letra de un número), ni hacer un dibujo. El resto de gansitos ya leían, con mayor o menor fluidez (a excepción de Chris), ya escribían, ya sumaban, restaban, contaban hasta 100 y habían adquirido muchas otras destrezas y habilidades.

Gracias a mi madre, Octavio pudo tener -durante unos días- la atención necesaria para progresar adecuadamente.

Sin ella ahora mismo yo no puedo dársela.

Eso sí, construí su puente, haciéndole creer que lo habíamos hecho entre los dos.

Fue inevitable:

Mientras que el resto apenas había traído de casa una caja de zapatos, un rollo de papel higiénico y unos "popotes" (pajitas, en mexicano), Octavio había venido con dos bolsas llenas de material para construir un puente. Cuando lo vi pasmado frente a tanto material de constucción, mientras los demás se afanaban vertiginosamente en la construcción de su puente, le dije:

-Vente, Octavio, el tuyo lo vamos a construir los dos juntos.



Moisés es lento como los mexicanos de los chistes.

No es cuestión de capacidad: lee y escribe aceptablemente y en matemáticas está dentro de la media.

Pero cuando esperas de él una respuesta a una pregunta que le has formulado se demora como un perezoso. No sé lo que pasa en esos momentos por su cabecita. Pero sea lo que sea parece que ocurre a cámara lenta.

Armándose uno de paciencia, al final, habla.



Christopher Mendoza es de los más inteligentes y de los más "cultos".

Hace unos meses me hubiera parecido inapropiado el adjetivo "culto" para unos niños de seis y siete años.

Ahora me parece de lo más afortunado.

Christopher sabe qué es un girasol, quién es el presidente de USA, cuándo se acerca un día feriado y cómo expresarse en inglés.

Cuando el resto de niños no sabe eso que él si sabe me doy cuenta de que además de inteligente es culto.



Magdalena es la timidez personificada.

Y también la excitabilidad hecha niña.

Con una buena noticia (vámonos al playground, mi mamá les dejó unos regalos) se emociona como una yegua desbocada, la cara se le ilumina y el pulso -adivino- se le acelera como si hubiera desayunado con red-bull.




Israel es diminuto.

Mi madre y yo, entre nosotros, lo llamamos "el enano pimentón".

Apenas lee nada ni escribe.

Habla casi como los indios de las películas, sin conjugar correctamente el lenguaje.

Le cuesta, le cuesta mucho.

Y sin embargo, a su ritmo, algo aprende.

Ya se sabe los días de la semana. Recuerdo que estuve los dos primeros meses repitiéndolos con él todos los días. Cuando me los había recitado bien, le decía:

-Mira, Isreal, por la ventana: ¡un burro volando!

Acto seguido le volvía a preguntar y se había olvidado de todo.

Eso sí, le pone muchas ganas y quiere aprender, hacer las cosas bien.

¡Qué diferentes son todas estas cabecitas!

Isreal es uno de los que más me intriga saber qué será de él en estos años por venir.



Alex es también bajito, aunque listo como una tea.

Me hace mucha gracia ver con qué pintas llega a la escuela, arrastrando ropas cinco tallas mayor que la suya.

Hoy fue viernes (casual day) y a los profes nos dejan venir en vaqueros y a los alumnos prescindir del uniforme. Alex trajo una camisa hawaiana de chulo de discoteca, descomunal.

-¡Wow, Alex! Y esa camisa tan chula que traes ¿de dónde la has sacado? -le pregunté.

-Es de mi hermano -me dijo emocionado.

Son muchos en casa y me consta que los hermanos en muchas ocasiones son los que ejercen de papás.



Aaliyah vive perdida en su mundo, eternamente en la inopia.

Es todo sonrisas, sin embargo.

Se lo debe pasar muy bien allá arriba, dondequiera que esté mientras yo estoy explicando.

¿Cómo será Aaliyah cuando cruce esa frontera en la que termina la niñez?



Salvador es bueeeeeeeeeno.

¿Cómo se puede ser tan ingenuo, tan cándido, tan manso, tan niño?



Su hermano Jorge no se queda atrás.

Los niños de seis años son un laboratorio perfecto para aprender cosas acerca de la inteligencia.

Jorge es el artista de la clase. Nadie hay que dibuje como él y todos le reconocen unánimemente dicha autoridad. Todo lo que sea manipular y crear le apasiona y se le da estupéndamente.

Hoy les dejé a última hora un rato para jugar (pues nos han quitado el playground debido a la construcción de la nueva escuela) y Jorge me dijo que había tenido una idea y que si le dejaba "glue"y purpurina plateada.

Al rato, ya había dibujado un fabuloso dinosaurio azul con la cornamenta plateada.

También es de los mejores en matemáticas.

No obstante, está repitiendo; es un año mayor que Salvador. Y es que en lectura es muy flojito.

Su hermano Salvador, en cambio, lee estupendamente, cada día mejor, pero le cuesta bastante en matemáticas.

Mismos padres, misma educación en casa.

Distintas inteligencias.



Cindy me encanta.

Es la mejor que lee con diferencia.

Devora los libros y los exprime.

Cuando hacemos "Guided Reading" (si un día tengo tiempo y ganas ya hablaré acerca de las diferentes metodologías que utilizamos en clase) me lee absolutamente todo el libro, incluida la letra pequeña relativa a la editorial, el lugar y fecha de impresión o los datos de la portada:

-No, Cindy, eso no me lo tienes que leer.

Pero a ella le da igual:

-Pero sí, maestro -protesta- yo sí quiero leerlo.

Por las mañanas les doy la mano a todos y los buenos días.

Cindy no responde, entra como si la cosa no fuera con ella.

Un día le dije:

-Cindy, cuando te dan los buenos días hay que responder: "Buenos días".

-Ahh, vale maestro, no sabía.

No he querido insistir. Me gusta el modo en que me ignora y no me devuelve los buenos días, como si anduviera abstraída o todavía metida en su último sueño.



Chris...

¿Que será de Chris en 15 años?

No lee, no escribe ni su nombre, apenas se le entiende su lenguaje escasamente articulado.

Su inteligencia es de un niño de ¿de 2 años? ¿de 3?

O simplemente diferente.

Desde hace unos días la mamá le está dando la medicación.

Y al menos está más tranquilo y hasta más centrado.

No obstante, en mi clase siento que lo he perdido.

Me hacen falta dos o tres madres para atenderlo adecuadamente, licenciadas en psicología, psicopedagogía y educación especial.



Mónica es un encanto.

Empezó el curso y a las dos semanas se rompió el fémur. Estuvo dos meses sin venir. Luego la traía su papá en brazos, entraba a la clase y la depositaba dulcemente en su asiento, ayudándola con las muletas.

Pronto recuperó el tiempo perdido, destacando en lectura, escritura y matemáticas.

También en habilidades sociales: no sé cómo puede aguantar a Yessenia como compañera de mesa.

Sólo por esto se merece un monumento.



Timoteo es juguetón, pícaro, despistado, pillo, gamberrete.

Y al mismo tiempo adorable.



Samantha llegó hace tan poco como Kelly.

Tuve que ir al "Family Dollar" a comprar dos libretitas para ellos, idénticas a las que mi madre les había regalado antes de irse.

Es morenísima y tímida.

Va a tener mucho que recuperar, pero creo que tiene ganas y capacidad para aprender.

Hoy le pregunté por la quemadura que tiene en la mano:

-Me la hice planchando -me dijo.



Jacob es todo lo contrario que Nahum: nunca pasa ni creo pasará desapercibido.

Es impulsivo, apasionado con todo lo que hace y dice, siempre con la carcajada en la boca.

Es un desvergonzado: llegó con un mes de retraso y desde el primer día, a la hora del snack, se dedicó a coger en peso a Isreal, a levantarlo del suelo mientras le decía:

-¿Por qué eres tan chiquitito? ¡Mira que fuerte soy!

Es el único de mis alumnos -que yo sepa- que necesita llevar gafas, pero no las trae.

De hecho, ya se trate de tareas o documentos para ser firmados por sus padres, son pocas las cosas que trae de casa.

A veces viene bañado y peinado, con el pelo perfumado con el jugo de limón que las mamás mexicanas utilizan a modo de laca o fijador.

Otras, no, como casi la mitad de ellos.

Mi madre se ha percatado mucho mejor que yo de lo sucios y desaliñados que llegan algunos gansitos a la escuela.



Yessenia es tremenda.

Ella y Jacob son las personalidades más fuertes de la clase.

Siempre quieren intervenir, mandar, organizar, decidir, ayudar al maestro, ser líderes en la fila y en todo lo demás.

Yessenia es la única alumna de la que he tenido que hablar con sus padres por su mal comportamiento.

Es lista como el demonio y además servicial, resabida, cumplidora... siempre y cuando no se le lleve la contraria.

Yessenia no soporta la idea de ser igual que los demás ni por tanto tener que hacer lo mismo que ellos.

Su vocación es mandar, ser la segunda de a bordo, mi ayudante predilecta.

Al principio de curso sólo conocí su lado angelical:

-Maestro, yo sieeeenpre te voy a ayudar. Siempre, maestro, en todo lo que tú quieras. Porque yo en mi casa ayudo muy bien a mis papás y a ti que eres mi maestro te voy ayudar también, porque yo soy muy buena ¿verdad que sí, maestro?

Yo asentía mientras me moría de risa por dentro.

Pero pronto me di cuenta de cómo disfrutaba ejerciendo tiránicamente su poder sobre los otros.

Yessenia los mantenía a todos calladitos y en silencio, concentrados en su trabajo, pero a costa de un trato vejatorio e injusto.

Una vez cogió el palo con el que señalamos los números para contar y le pegó a Chris en la cabeza.

Yessenia era como ese matoncete eficaz pero algo brutote al que se le va la mano al tratar de ejecutar algún encarguito del capo mayor.

Yessenia es muy buena... de buenas.

Y muy mala cuando está de malas.

Rebelde y retorcida.

Un día le llevé la contraria y no le dejé levantarse y trabajar de pie, apoyando su cuaderno en el atril donde leemos los Big books, pues de hacerlo todos los demás hubieran querido hacer lo mismo.

Ese día estuvo de morros conmigo.

A la hora de "Guided Reading" empezó a leerme como una niña chica, como si no supiese leer:

-Es que ya no sé leer, maestro. Mi mamá no me enseñó.

Al hacer el "Texas Lee", un examen estatal de lectura, ocurrió lo mismo y sus resultados fueron catastróficos.

Yessenia tiene más cuento que Calleja.

Ella ha estado en África; la llevaron allí sus papás cuando ella era muy chiquitita, en barco; allí fue donde vio delfines; no en el mar, sino en los lagos.

Todo eso, con tal de hacerse escuchar y de arañar unos minutos de protagonismo.



Edward también aguanta a Yessenia estoicamente, con mucha diplomacia y mano izquierda.

Si ella se excede, siempre está Timoteo, su protector, cerca para defenderlo.

Curiosa simbiosis la de Timoteo y Edward.

Edward deja que Timoteo se asome a su cuaderno y copie lo que hay que hacer, cuando no le ayuda directamente.

A cambio, Timoteo le ofrece simbólicas y periódicas pruebas de amistad:

Cuando se gana el privilegio de ser el primero de la fila, sonríe y tras encontrar con la mirada a Edward lo señala y me dice:

-Mejor que sea él, que también quiere.



Isaura es adorable, simpatiquísima, probablemente la más graciosa de todos.

Mi madre la definió como "una niña feliz".

También es la más santurrona.

-No, ayer no pudo ser domingo -le dije a un alumno, corrigiéndole- pues ayer vinimos al colegio y los domingos no se viene al colegio.

Isaura intervino veloz y, subrayando bien sus palabras, remató:

-Los domingos no vamos al colegio, vamos a la Iglesia. El domingo
-continuó, alzando su dedo índice y agitándolo admonitoriamente- es día de doctrina ¿queda claro? ¡D-e d-o-c-t-r-i-n-a!



De todos me asombra sus ojos enormes y llenos de vida.

Su sonrisa y su risa incondicional.

Su pureza y su ingenuidad.

Sé que no tienen vidas fáciles muchos de ellos.

Sus papás no tienen siempre todo el tiempo para ellos que sería deseable, siendo la mayoría inmigrantes en un país en el que se trabaja demasiado.

Por las mañanas, cuando llegan enlegañados, con la cara sucia o con la misma mancha de mostaza en el polo de la semana pasada, me pregunto dónde están sus mamás (queridas lectoras suspicaces: en la cultura mexicana aún resulta inconcebible que los papás se ocupen de estos menesteres).

A algunos les pegan.

O están expuestos a situaciones familiares indeseables: alcoholismo, droga, malos tratos, pobreza, cárcel.

A uno de ellos lo violó un adulto, con un palo.

La naturaleza está, todavía, de su parte.

Les protege la infancia y su ceguera hacia el mal que la circunda.

Les protege esa dosis de felicidad natural con la que nacemos todos.

Me pregunto qué será de ellos cuando crezcan y se rompa la membrana de ese mundo de dicha del que fueron miembros.

Me pregunto qué, a quién me encontraré cuando regrese a Tyler, después de tanto tiempo, con un recuerdo desenfocado de mi estancia aquí junto a mis queridos gansitos.




jueves, 22 de enero de 2009

gAnSaDiTa gAtUnA


A los gansitos les había dicho que en enero vendría mi madre a vernos, a ellos y a mí.

Como me preguntaron si Mayco iba a venir también, con tono de súplica y extrema ilusión, tuve que mentirles:

-Sí, voy a decirle a Mayco que se venga también.

Nada más formular mi resolución me arrepentí levemente: los pequeñajos tienen para estas cosas mucha más memoria que los adultos y cuando uno menos se lo espera te reclaman el cumplimiento de lo prometido.

Así que en enero, a la vuelta de las navidades, casi con los olores de Nueva York todavía en la piel, me preguntaron:

-¿Y tú mamá dónde está?

-¿¿Y Mayco??
-saltó otro.



Le encargué a mi mamá que deshiciera el entuerto y lo consiguió con creces regalándonos para el aula un calendario de gatos.

Creo que gracias a este gesto los gansitos me perdonaron la vida, por esta vez.

Ahora en vez de contar cada mañana los días en abstracto, recogemos gatitos de la calle: uno cada día.

También los gansitos ven pasar el tiempo...

O no; es una de las cosas que están ahora aprendiendo.



Mi madre llegó de Nueva York conmigo el 2 de enero y se quedará aquí en Tyler-Texas hasta el 30.

Ya se lo advertí: te vas a aburrir como una ostra por las mañanas. Pero no le importó. Es más, vino con ganas de aburrirse, de desacelerar. Parece como si en España también se estresaran y agobiaran los profesores.

Pero mi mamá es incorregible: no sólo se trajo tarea de allí, power points que hacer, webs educativas que visitar y ese tipo de cosas.

También se vino a la escuela, a Orr, a currar, a ayudarme...



...y a leerle a los gansitos.



Ya lleva dos días enteros conmigo en el aula; y mañana vuelve.

Son muchas las anécdotas divertidas que podríamos contar cualquiera de los dos.

Pero eludiré los detalles para resumirlo todo en una frase:

"Pocos son los profesores que tienen la suerte de poder trabajar codo con codo en el aula con su propia madre"


sábado, 25 de octubre de 2008

gAnSaDiTa VeNeNoSa



Continuamente en mi casillero me dejan folletos u objetos algo insólitos.


El último fue este "red ribbon", multiplicado por 18, y una cinta roja enorme.


Luego en un mail nos daban las instrucciones.


Y así hemos decorado la parte del cole que le ha sido asignada a Mr. Fajardo y sus 18 gansitos.


Hemos asistido a la manifestación que han protagonizado los pequeñajos de kindergarten, que han desfilado por los pasillos con pancartas en la mano que decían:


"Do hugs, no drugs"



Y cada mañana, durante esta semana, le he colgado uno de estos red ribbons a mis alumnos, con un número detrás, valedero para obtener una chocolatina si su número coincide con alguno de los que desde la megafonía anuncian al final del día.


Y yo me pregunto:


"Joder ¿no es un poco pronto para andarles hablando de drogas a estos enanos?"


El lunes nada más entrar les fui colocando el lacito rojo con un imperdible:


-¿Y esto para qué es, Mr. Fajardo?


-Shsss... Vayan sentándose que luego les explico.


Y a medida que iban llegando y yo les iba colocando el lacito me iba interrogando a mí mismo en silencio:


-Pero ¿qué demonios les explico? ¿cómo les defino qué son las drogas? ¿debo profanar mi salón de clase -con todo lo que me ha costado decorarlo- convocando en él palabras como "cocaína", "crack", "marihuana"?


Sin duda, la estrategia a seguir -si es que la había- no podía ser la misma que con adolescentes.


O sí...


Preferí que fueran ellos los que hablaran, los que me explicaran qué era eso de las drogas.



-El red ribbon que les he puesto dice "Drug free" o "Drogas fuera". ¿Alguien ha oído hablar alguna vez de las drogas?


Se levantaron algunas manos:


-A ver tú, Nahum.


-¡la cerveza! -exclamó Nahum.


-Bueno -aventuró Mr. Fajardo, metido hasta el fondo en un berenjenal- en cierto modo sí, la cerveza puede llegar a ser una droga. A ver, hay más manitas levantadas: Isaura.


-La cerveza y el tequila y todas esas cosas que te hacen mal en la panza.


-Vale, muy bien, el tequila también puede considerarse una droga. ¿Qué más?


Seguían levantadas varias manos y Mr. Fajardo eligió algunas al azar:


-Mi papá se tomó un día una cerveza -dijo alguien.


-Pues mi papá se tomó dos cervezas de esas de botellita y me dijo que fuera a comprarle muchas cervezas porque se confundió pero al final no fui -añadió otro.


-Pues mi papá maneja la troca y toma muchas cervezas -remató una niña.


-No, no, no, no -iba señalando y gesticulando mientras Isaura con el dedo- no hay que tomar la cerveza porque es muy mala y diosito sabe que es muy mala la droga y que a la cerveza le ponen mucho veneno dentro y por eso no hay que tomarla.


Mr. Fajardo se aguantó la risa y lamentó no poderle dar a Isaura un gallifante. Pero no, se puso serio, o esa era su intención, y trató de parafrasear a sus alumnos aportando cierto lógica a las intervenciones:


-Bueno, muy bien, estoy asombrado con todo lo que saben. Es verdad lo que dice Isaura, que la droga es mala porque nos hace daño. Yo no sé si le ponen veneno a la cerveza. No lo creo, la verdad. Pero lo que si es cierto es que tomar mucha cerveza o mucho tequila nos sienta mal. Si sus papás se toman una cerveza, o dos, no pasa nada, porque son adultos, mayores, como yo. Pero si toman muchas, entonces sí les hace daño. Todo aquello de lo que se abusa o se toma mucho nos sienta mal.


-Como el chocolate, Mr. Fajardo, muchas galletas te hacen mal a la panza -prosiguió Isaura.


-Si, es verdad. Hay que en general tener una vida sana, comer bien y hacer deporte, para sentirnos bien y decir -y aquí Mr. Fajardo puso el puño en alto, como si se dispusiera a cantar la Internacional y exclamó:


-¡No a las drogas!


-¡¡¡No a las drogas!!! -repitieron a coro todos los gansitos.


-¡No a la mucha cerveza! -añadió Mr. Fajardo.


-¡¡¡No a la mucha cerveza!!! -corearon los gansitos, muertos de risa.


-¡Sí al fútbol! -prosiguió Fajardo, contradiciendo su propia naturaleza y anatomía.


-¡¡¡Sí al fútbol!!! -repitieron todos, enraladísimos.


-¡Sí al calendario! -continuó Fajardo, divertido.


-¡¡¡Sí al calendario!!! -gansearon ellos.


Y aquí paró Mr. Fajardo.


-¡¡¡Otra vez, otra vez, otra vez!!! -pidieron todos a coro.


¿Por qué no? -pensó Mr. Fajardo.


Y de nuevo,vuelta a empezar, con el puño en alto:


-¡No a las drogas!


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BACKGROUND: Querido lector, algo más serio y de provecho podrás encontrar en los siguientes enlaces en relación a la semana del lacito rojo en USA, la figura de Enrique "Kiki" Camarena (que no es -sorprendentemente- ningún cantaor flamenco) o la Fundación Educativa que lleva su nombre.