miércoles, 15 de septiembre de 2010

De vUeLtA


En un acto de renovado narcicismo me he dicho a mí mismo: ¡Escribe!

Fue el otro día, y me lo pedí por móvil, mediante el insólito procedimiento de telefonearme a mí mismo.
La primera noticia que tuve de mí mismo desde el otro lado del auricular fue a mediados de mayo, en Madrid.

Ocurrió en el piso de Limón, dos meses antes de regresar a Canarias. 

Ocurrió en torno a las cinco de la mañana, mientras trataba de acertar a introducir la llave en la cerradura de la puerta de entrada al piso, torpe de ebriedades.
De repente me sonó el teléfono.

Busqué en la pantalla del móvil quién podría llamarme a esas horas.
En la pantalla sólo ponía: "Desconocido".

Pero al coger el teléfono era yo.

Era mi voz, que decía: 

"Hola qué tal, mira, soy Andrés. Nada, que te llamaba para que... Sfthyt*dfdf*... Vale, pues mira... que es algo urgente, algo que contarte, venga, venga, hasta luego, chao".

Atónito, perplejo, borracho y algo asustado volví a escuchar el mensaje, que se repetía una y otra vez, como una serpiente que se muerde la cola. 

Decidí despertar a Santi. Le acerqué el teléfono a la almohada:

-Santi, escucha: ¿soy yo?

Él me dijo que sí y siguió durmiendo. Pero su sueño era tan profundo que aunque le hubiera propuesto cancelar para siempre el amigo invisible me hubiera dicho lo mismo, que sí. Su testimonio no era válido.

Sin embargo dos meses más tarde volvió a ocurrir, volvió a sonar el teléfono, volví a leer "Desconocido" en la pantalla y a escuchar mi voz decir y repetir el mismo mensaje.

Esta segunda vez estaba con Santi y con su madre, a la salida del cine. La película era Origen, eran las 00:30 y nadie estaba borracho. Transcribo los detalles de las circunstancias con esta precisión con el objeto de encontrar algún patrón, alguna clave explicativa.

Las circunstancias habían, pues, variado, pero el mensaje que me decía yo a mí mismo seguía siendo el mismo.

La tercera vez que me telefoneé estaban conmigo Pablo, Olivia, Patri Villena y mi primo Luis.

Todos escucharon el mensaje y estuvieron de acuerdo en que la voz era la mía, y no la de un farsante.

Olivia y Pablo añadieron además lo siguiente: 

Que el indescifrable "Sfthyt*dfdf*"  era en realidad: "Sube a La Laguna".

Sin embargo, por mucho que volvía a escuchar el mensaje una y otra vez yo era incapaz de entender "Sube a La Laguna". 

Muy al contrario, seguía con torpe obstinación escuchando lo mismo:

"Sfthyt*dfdf*" 

Y así terminó el verano en Tenerife.

Terminó este extraño paréntesis laboral de algo más de un año.
Regresé a Lanzarote, una vez más.

Y mientras tanto, con cada vez más frecuencia, mi telefóno sonaba y era de nuevo yo, con la misma cantinela.
Hasta que ayer lo he descifrado al fin, creo.

No es "Sfthyt*dfdf*"  sino "¡Escribe!" lo que me digo.

Así que aquí estoy, de vuelta, tras casi dos meses sin escribir ni una palabra.

Las razones que me hicieron parar son tan absurdas como las que me hacen ahora volver.

Pero espero por lo menos que a partir de ahora mi teléfono deje de sonar.

A sonar (quiero decir) conmigo mismo al otro lado de la línea.


14 comentarios:

X dijo...

Los baptistas son peligrosos. En Tyler tenía un vecino feligrés permanente y convencido. Miércoles y Domingos a Acres Green. Todos los años, fiel cumplidor, el diezmo correspondiente. Pues bien, un día me lo veo cargando con un televisor de 32 pulgadas, de esos, de tubo. Cruzaba la calle en dirección a la puerta del vecino de enfrente. Llegaba yo con mi coche que paré en medio de la calle. "I´m gonna help you", le dije y sujete el televisor, pesaba como un muerto, mientras nos colocamos uno a cada lado. "¿Dónde vas con el televisor?", le dije en mi rudimentario inglés. "A dárselo a Jim" (nombre del vecino de enfrente. "El suyo se estropeó", siguió comentándome, "y esta noche me visitó Dios y me dijo que le regalara uno. Yo tengo tres".
Estas apariciones misteriosas de Dios diciendo qué hay que hacer son más peligrosas de lo que parecen.
Así, en una de sus visitas Dios se le apareció al feligrés G.W. Bush y le dijo que había que luchar contra el infiel. Como puedes comprobar la lió parda.
Ten cuadadín. no vaya a ser que una rémora (no el pez, sino lo que embarga) de Tyler se haya adherido a ti y tal vez no te telefoneaste tú, tal vez fuera Dios...
Un saludo.
Gracias por tu regreso.

Andriu dijo...

Je, je... qué frescas estas anécdotas que nos cuentas acerca de la inverosímil Tyler. Es verdad que Bush parecía que gobernaba a golpe de intuición religiosa, como si tuviera contacto telefónico con el Altísimo. Si mis llamadas no son mías sino de dios (como dices) espero no "liarla parda" como él.

Un abrazo.

pd: La próxima vez que te cruces con el amigo de Jim no se te olvide comentarle que dios te ha visitado en sueños y que te ha asegurado que el vecino que te regalé un par de miles de dólares encontrará su lugar en el reino de los cielos. Igual cuela.

Francisco Machuca dijo...

Me paso por aquí después de tanto tiempo,amigo,para saludarte.
Un abrazo.

Andriu dijo...

Francisco, qué alegría saludarte. Veo por tu blog que continúas tan prolífico como en el pasado. Esto es, que has ganado el tiempo.

Un abrazo.

Carse dijo...

Por fin vuelves!!!!!! Y a ver si me llamas como me dijiste que harías!!!!!

He de decirte, que los samsung tiene uan tecla cuya función es la de autollamado y con posibilidade de grabarte a ti mismo, según mi novia, para quitarte pesados de encima (tiene el mismo móvil).


Un abrazo y llama!!!
P.D: Vi tu comentario en mi blog.

Andriu dijo...

Carse, ya descubrí esa función del móvil, hace unos días: se llama "llamada falsa". Después de tantos meses mosqueado con esto y pensando explicaciones sobrenaturales tipo "Lost" me pareció tan decepcionante y simple la explicación real de lo que había ocurrido que decidí escribir este post, que retomaba el delirio.

Ya volví a Lanzarote. Perdona por no haberte llamado durante mi etapa madrileña. Si me doy un salto algún fin de semana prometo hacer un huequito y tomarnos al menos una caña.

Un abrazo, piloto.

pd: Supongo que habrá sido toda una liberación dejar de hacerte la foto diaria. O quizás no, uno se acostumbra a los ritos y termina por echarlos de menos.

Carse dijo...

Realmente lo de las fotos fue una liberación...pero en cuanto ves cómo queda y como a la gente le gusta... TE DAN GANAS DE RETOMARLO. Mi madre me dijo que lo siguiera haciendo aunque fuera una por mes. Pero no lo creo, esta nueva vida me quita mucho tiempo (pero es lo mejor que me ha pasado).


Un abrazo!

Andriu dijo...

Mucha suerte en tu "nueva vida". Ojalá pueda algún día montarme en un avión y escuchar el mensaje de bienvenida del comandante Seijas y su tripulación ;)

Montse dijo...

Me alegro de tu vuelta!

Un abrazo, Montse

Anónimo dijo...

ok

Ricardo dijo...

Cuando nos veamos, si suena tu móvil y en la pantalla pone "desconocido", yo doy un bote, me agarro de la lámpara y de ahí no me baja nadie. Después hago la maleta y me largo de Lanzarote cagando leches, tío. ¡Qué miedo! Feliz vuelta a la "normalidad" después de dos años de Odisea. Un fuerte abrazo.

Andriu dijo...

Gracias, Montse. Ricardo: cuando vengas apagaré mi móvil, por si las moscas.

Un abrazo.

lavolvoreta dijo...

qué bueno Andrius por Dios, el cuello se me inclinaba hacia la pantalla cómo hacía tiempo, y muy gracioso lo de "Subamos a La Laguna" de Pablo....
¿Habrá memorias de Lanzarote como las hubo de Tyler?

Un besito
Marta

Andriu dijo...

Marta: gracias por el comentario. ¿Memorias de Lanzarote? Mmmm, no sé, creo que Tyler tenía mucho más sex appeal...

Un abrazo.