domingo 3 de abril de 2011

¿InTiMiDaD VioLAdA 1?



NOTA PREVIA: He decidido suprimir el video que encabezaba este post, en el que se veía y escuchaba a dos "chinijos" (así se llama en Lanzarote a los niños pequeños) comiendo pipas y filosofando. El video violaba la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal, al no contar con el consentimiento de sus padres. El texto, la reflexión acerca de las dificultades de cumplir con esta ley con la llegada de Internet, sigue siendo válido, así que lo dejo.  

¿Les parece que debo eliminar este post?

Cuando oí la conversación que estaban teniendo estos niños, estos chinijos caleteros, no pude evitar coger la cámara para grabar desde mi toalla, como un espía, todo lo que se decían. 

En cuanto agucé el oído me sentí fascinado por poder ser testigo de esa concepción del mundo que tienen los niños y que tan bien se muestra cuando éstos hablan entre sí, y no con adultos. Además me sentí transportado a la infancia: a los días y vacaciones eternas, al ocio como lo más importante en el mundo, a ver la vida a un metro y poco del suelo. Pero tras haber editado el video he tardado bastante en decidirme a publicarlo en el blog.

¿Por qué?

En el post anterior aparecía Andriu haciendo el payaso en el Natural History Museum junto a unas niñas inglesas que habían ido allí con el colegio. Nadie dijo nada, nadie protestó por sacar a esas niñas en NaDa PeRmAnEcE sin su consentimiento. Y sin embargo es posible que a sus padres, en el improbable caso de que algún día se topen con este blog, no les haga ninguna gracia esa entrada.

En el pasado  a "mis gansitos" siempre los saqué desenfocados. Los estadounidenses son tan histéricos con los niños que me pareció que hacer que sus rasgos no se identificaran era la mínima de las precauciones. Ahora no sé si aquellos posts hubieran ganado más con las caras de mis alumnos al natural, mostrando a través de sus expresivas facciones sus sentimientos, ocurrencias y... en suma, sus "gansaditas".

Lo cierto es que hay un problema legal en todo ello. La Ley de Protección de Datos de carácter personal no permite publicar o difundir imágenes de menores sin su consentimiento. Cuando éstos son menores de 14 años serán sus padres quienes otorguen o nieguen dicho consentimiento.

Así que el video en el Natural History y éste en el muelle de Famara son claramente ilegales.

¿Qué hacer? Lo correcto sería hablar con los padres y pedirles su autorización para subir a la red estas imágenes de sus hijos...

Tan sólo tener que explicarles a los padres el asunto me da pereza (no se trata de un corto o una película o un anuncio, sino de un simple post). Y además ¿Es realista pensar que no tendrían inconveniente en hacerlo? Francamente, no. 

Imagínense la escena: Andriu se acerca al tipo de la bici y le aborda (después de haberse quitado la peluca rubia) y le explica que quiere subir a internet un video en cámara oculta que ha hecho de su hijo, en bañador, mientras mantiene una charla de carácter privado con otro niño en bañador.

Sinceramente, no me veo con tal capacidad de persuasión como para no salir con un ojo morado.

Así que... ¿qué hacer entonces? ¿renunciar a publicar todas aquellas fotos o videos en los que aparezcan menores identificables, a no ser que se obtenga por parte de sus padres una costosa o improbable autorización?  Si de lo que se trata es de cumplir con la ley... habrá que renunciar a ello.

 Sin embargo, como han repetido los internautas anti-Sinde a lo largo de los últimos meses, con la llegada de internet es imposible ponerle puertas al campo. En efecto, la red está llena de fotos e imágenes de menores que se envían, copian, publican, descargan y suben a través de blogs, periódicos, redes sociales o cadenas de mails. No hablo de imágenes vinculadas a la pornografía infantil, sino de fotos de niños de todo tipo. Apuesto a que es elevadísimo el porcentaje de esas fotografías que han sido introducidas o reutilizadas en la red sin autorización alguna.

Por ejemplo, ésta:



He escrito "Niños" en Google-Imágenes. Me han salido tropecientas mil fotos e imágenes de niños y niñas disponibles para hacer con ellas lo que crea conveninte. Pues bien, aquí está, colgada a NaDa PeRmAnEcE, esta fotografía. Los padres de los tres retoños seguramente dieron una autorización al fotógrafo para darle a la imagen un uso determinado (aun anuncio de cursos de verano, por ejemplo). Pero una vez que la fotografía se ha subido a la red, cualquier persona puede hacer con ella infinidad de cosas. Yo, por ejemplo, tan sólo la he utilizado como ejemplo de mi argumentación. Pero podría escribir un post explicando que estos son mis tres hijos, o hablando de la grave enfermedad de Tommy, o del ligero retraso mental de Carol, la niña rubia que está subida a la pela, o... ya pueden imaginar todo lo que se puede hacer jugando con la realidad y la ficción. 

¿Qué hacer pues? ¿Es correcto infringir la ley aduciendo que la intención con la que uno sube a la red este video caletero es inofensiva, o arguyendo que tiene un interés como documento audiovisual debido a su gran poder sugestivo y evocador? ¿Son esto razones válidas o una mera racionalización?

El domingo que viene eliminaré este post o lo dejaré tal cual está. Todo depende de lo que ustedes opinen al respecto. Así que, dicho esto, les reitero la pregunta del principio:

¿Les parece que debo eliminar este post?

13 comentarios:

Carse dijo...

No puedo haber nada más tierno, bonito y gracioso que un chinijo ejerciendo sus funciones. Pero sinceramente esas cosas es mejor contarlas que subirlas en un vídeo.

Como ejemplo cercano te diría, que no me gustaría nada ver a mi ahijada (2 añitos) subida en la red sin permiso, por muy poca malicia que haya.

Un abrazo!

Andriu dijo...

Ok, Carse: primer voto, en contra de mantener el video.

Un abrazo.

Montse dijo...

Comparto totalmente lo que ha dicho Carse. El vídeo es tierno y no hay malicia ninguna en tu acto. Sin embargo, yo también pensé en mis sobrin@s: No me gustaría que nadie los exhibiera en internet siendo que yo me privo de exhibirlos porque sus padres no quieren que sean exhibidos. Ahora bien, también tengo claro que en algún rincón de la red estarán sin que nosotros seamos conscientes de ello. Ya sabes eso de ojos que no ven...

Abrazos y hagas lo que hagas estará bien. Montse

Gaby dijo...

Tiernas conversaciones las de los niños. A mi me encanta escuchar a mis estudiantes de 4to cuando platican con sus compañeros de equipo: recetas de cocina, video juegos, zapatos, hermanos mayores, las Chivas...y ganas no me faltan de grabarlos pero aquí ni me atrevo con tanta demanda. Sus fotos y videos están en mi laptop y la única vez que me atreví a subir un video fue en silencio y de espaldas.
Estoy con Carse y Montse. También tengo un sobrino de casi 3 años y no me gustaría ver su imagen difundida en la red. Desgraciadamente, hay gente enferma que pueden usar estas imágenes en su beneficio. Nuestras intenciones son buenas pero el internet las hace vulnerables al exponerlas. Yo sé que es imposible protegerlos del todo pero al menos no ser nosotros los que provoquemos algún posible daño.
Me imagino que sólo entenderemos este recelo de los padres el día que nosotros lo seamos.
Pero sube muchos videos de adultos, jajaja!

¡Saludos texanos!

Andriu dijo...

Ya he quitado el video. Aunque sólo han opinado Carse, Montse y Gaby, veo que hay unanimidad y me parece que por precaución no conviene esperar hasta el domingo para suprimir el video.

No he quitado la fotografía sacada de Google. No obstante, con la ley en la mano: ¿no debería suprimirla también? Los tres menores son claramente identificables y no tengo el consentimiento de sus padres para sacarlos en mi blog y utilizar su foto para lo que yo considere oportuno.

Hoy he tenido una charla con la directora de mi instituto acerca de este tema y fruto de esa conversación he decidido suprimir de mi blog de filosofía aquellos posts en los que hay fotografías de menores del centro.

Me jode bastante esto. Tener que andar con pies de plomo. Ser puntilloso y precavido. Anticiparse a los marrones. Pero esa es la ley.

Además, los argumentos que han dado ustedes no son sólo legales sino sobre todo morales. Han aplicado el imperativo categórico de Kant: "A mí no me gustaría que se lo hicieran a mi ahijado, sobrino, etc".

Los argumentos morales creo que pueden ser discutibles, aunque no lo haré. Los legales están bien claros.

Así que el video queda anticipadamente censurado.

Un abrazo y gracias.

Ricardo dijo...

Llego un poco tarde para opinar, aunque ya ayer por la noche me formé mi opinión del asunto y quería dejarte hoy un comentario con mi parecer.

En guasa, te diría que le pusieras un tomate a la cara de los niños.

En serio, te digo que lo interesante no eran los niños, sus cuerpos, sus caras o sus movimientos. Lo interesante para mí (y supongo que para todos/as) era la conversación y la reflexión que de la misma podía desprenderse: una observación directa de la vida cotidiana de dos enanos conejeros (dicho con cariño). A mí me hacían la misma gracia y me suscitaban la misma curiosidad sus palabras, viendo el vídeo o cerrando los ojos y escuchándolos. Así que te propongo varias alternativas:

1-Transcribe, literal o aproximadamente, la "conversa" de los dos chinijos y publícala en la entrada, como si de reflexiones filosóficas de infantes se tratase (más interesantes, por cierto, que las de algunos filósofos de los que se estudian).

2-Edita de nuevo el vídeo con Windows Movie Maker (el programa que, según recuerdo, me dijiste que usabas para la edición de vídeo) y ponle a los clips de vídeo algún efecto que distorsione la imagen para que no se vea con claridad a los pibes (hay varios de estos efectos).

3-Edita de nuevo el vídeo con Windows Movie Maker, copia el clip de audio que se genera y pégalo en otra una nueva presentación de vídeo. Ponle a ésta una imagen en negro con los capítulos con que le titulaste al primero y ya está.

Lo único que pasa es que ahora se podría plantear también si es ético reproducir en público las conversaciones de otros/as sin que éstos/as, o sus representantes legales si son menores de edad, den su consetimiento para ello.

En las últimas fotos que colgué en mi blog de la fiesta de carnaval del mi insti, salgo en una de ellas con un grupo de mayores de edad, pero como al fondo había muchas chicos/as de E.S.O., edité la foto y las tapé a todos/as la cara con una mancha negra (lo mismo hice en las del pasado curso). Queda un poco feo... pero es lo que hay.

Un abrazo.

jane dijo...

Yo iba a decir lo mismo que Ricardo (sin todo ese conocimiento informático): que se oyera sólo la conversación. Yo en mis posts saco a cada rato alguna gansada de mis nietos y en uno de ellos puse la foto de un recién nacido (pidiendo permiso a sus padres). También la puse porque un recién nacido a la semana ya es otro, esa es la verdad.
De todas formas, como Montse: hagas lo que hagas, estará bien.

Un abrazo

Andriu dijo...

Ricardo: ¡Qué grande eres! Acabas de compensar todas las veces que te has metido conmigo. Me parecen geniales tus propuestas. Voy a probar a editar el video con alguno de los efectos del Movie Maker. Me parece una solución estupenda.

Jane: ¡Es que Ricardo está sembrado hoy! En cuanto a ti, he de decir que eres una abuela de lo más moderna. Lo normal es que los nietos cuelguen en la red fotos de sus abuelos, no a la inversa ;)Son los nuevos tiempos.

En cuanto al (nuevo) reparo moral que plantea Ricardo, el de si es violar su intimidad reproducir sus conversaciones: ¿qué opinan los demás? Él lo deja abierto y yo no lo tengo claro (para variar). Por una parte me parece ilícito: es un modo de identificar a los niños (para quien los conozca, para ellos mismos, para sus padres que también intervienen con una frase) y además es una conversación privada. Pero por ota parte me parece lícito: se ha hecho un esfuerzo por dificultar la identificación de los chinijos, distorsionado la imagen, y además la conversación no revela ningín secreto, confesión o datos acerca de la vida íntima de los protagonistas (o al menos a mí no me lo parece).

Así pues, si tienen ganas de seguir opinando o discutiendo, les traslado la pregunta de Ricardo:

¿ES SUFICIENTE CON DISTORSIONAR LA IMAGEN PARA QUE NOS PAREZCA LÍCITO PUBLICAR EL VIDEO O HACE FALTA ADEMÁS DISTORSIONAR LA VOZ, COMO EN MUCHOS REALITY SHOWS?

Carse dijo...

Yo creo que habría que distorsionar la voz, aunque perdería su gracia.

Por cierto, ¿el simple hecho de grabar a unos niños a escondidas no plantea ya un dilema moral?

jane dijo...

Yo pienso que no habría que distorsionar la voz. Es suficiente con la imagen. Yo tengo grabaciones de mis hijos de pequeños y a ellos les encanta oirse ahora (incluso con esas vocecitas de pito) Y tampoco es que vayan a hablar de secretos de estado. Avisarlos es como cuando posan para las fotos: adiós a la naturalidad. Captarla es también importante y nos puede enseñar mucho.

aminuscula dijo...

Yo nunca publico la imagen de mis peques, y eso que tengo autorización por escrito de todos los padres para usar la imagen en publicaciones de la institución. Pero Internet es otra cosa, por todo lo que explicas en el artículo, por el uso que otros puedan hacer de ellas o poque simplemente alguien no deseado les puede echar el ojo y saber donde encontrarlos. Siempre grabo sin rostros.

En cuanto al audio, muchas veces grabo sesiones (sobretodo de cuentos) y éstas las subo a Internet sin problema, porque son sesiones de trabajo y no conversaciones privadas. Ellos saben en todo momento que están siendo grabados y que todo llegará a Internet.

Creo que debemos aplicar en esto la misma ética que para los adultos, una conversación privada es una conversación privada indistintamente de la altura de quienes la tienen. A los adultos, con eso de que nos hace gracia lo que dicen los niños, se nos olvida el respeto hacia su persona. Porque son personas enteras, no proyectos de. Tal vez a ellos no les haga ninguna gracia ver cómo nos tomamos sus conversaciones o que opinemos sobre ellas.

Yo abogo por tomarles tan en serio como a cualquier otra persona.

Un abrazo

Ricardo dijo...

Andriu: si lo que intentas es hacerme la pelota para que no me meta contigo, la llevas clara, querido.

Aunque lo gracioso era el tono de la conversación de los "chinijos", tienes la opción de transcribirla literal y literariamente, contándola como si fuera ficticia (puesto que mucho sabes tú de mezclar en el blog realidad y ficción). Tus comentaristas sabremos guardar el secreto.

Te quedo agradecido por habernos brindado la ilegal posibilidad de escuchar a los pibes caleteros en ese diálogo tan auténtico. Creo que si sus padres comprendieran cuanta ternura y cariño puro y sincero han suscitado en nosotros, tal vez ellos mismos considerarían los dilemas morales que nos estamos planteando una bobería.

Un abrazo

Andriu dijo...

Respondí con un post.

Un abrazo.