miércoles, 5 de marzo de 2008

BaJoS iNsTiNtOs

Estaba haciendo zapping mientras almorzaba, en plena resaca del segundo debate electoral -esa gran fiesta del bipartidismo- cuando en TeleVolcán apareció Loly Luzardo, del PP, tratando de justificar el contrato de integración para inmigrantes propuesto por su partido.

Pobrecita-pensé.

Y es que es verdad. Ni ella misma se creía lo que decía y defendía. Debe de ser muy duro ser militante o político del PP y tener que comulgar con la última ocurrencia o extravío made in la cúpula o made in Madrid.

Loly comenzó a hablar de la necesidad de que los inmigrantes respeten nuestras costumbres, pero cuando la moderadora del debate le pidió ejemplos, comenzó a enredarse y a salirse por la tangente, momento que aprovechó el otro invitado -del PSOE- para ridiculizar la propuesta mediante preguntas retóricas:

-¿Qué costumbres tenemos "los españoles"? ¿cuáles son esas costumbres que debemos respetar? ¿comer paella y sangría? ¿los toros? ¿qué hacer con los españoles que no encuentran respetables algunas de esas costumbres? ¿habrá diferentes contratos en función de las costumbres de cada Comunidad Autónoma?

La propuesta que ha traído Mariano Rajoy bajo el brazo en plena campaña electoral es, por una parte, peligrosamente populista y, por otra parte, gratuita e inservible.

¿Qué significa "populista"? A mi entender una política populista es aquella que se dirige al pueblo para apoyar y fomentar sus intereses más inmediatos y sus instintos más bajos, aún a costa de una minoría que se vería perjudicada, con el objetivo de ganar su voto y continuar en -o acceder a- el poder.

¿Y quién es el pueblo? Bueno, el propio Rajoy lo ha dicho en los últimos días: son "los que se levantan a las siete de la mañana para dar de comer a sus hijos".

El contrato de integración es una propuesta populista porque vincula inmigración y delincuencia, por una parte, e inmigración y paro, por otra. Así, convierte a los inmigrantes en chivos expiatorios de los problemas que pudieran existir en cuestiones de índole social tan importantes como son la seguridad y el empleo.

Este mensaje o ecuación es muy discutible y, en cualquier caso, muy peligroso. Pero el pueblo lo asume y entiende fácilmente. Es una lástima que este tipo de antipedagogía, xenófoba y simplificadora, tuviera anoche una audiencia de casi trece millones de telespectadores.

La propuesta del PP es, en segundo lugar, gratuita e inservible.

En efecto, se le ha reprochado a Rajoy que las costumbres que ha avanzado como botón de muestra o ejemplos de prácticas culturales que el inmigrante habrá de dejar en su país (ablación del clítoris, poligamia, lapidación, machismo) ya están contempladas, de diverso modo, por la legislación española. Es decir, firmes o no firmes tal o cual contrato, no te queda más remedio que cumplir las leyes del país, cuyo desconocimiento no es ningún eximente.

Por otra parte, esas prácticas son muy minoritarias en el conjunto de la población inmigrante en España, con lo que el contrato, aparte de ser estigmatizante, resulta doblemente inservible.

El contrato, malgré tout, tiene algunas propuestas razonables. De hecho, en países como Francia, Gran Bretaña, Holanda y Bélgica existe ya un contrato similar y, recientemente, Angela Merckel valoró positivamente la propuesta populi... quise decir popular.

Por ejemplo, la importancia del aprendizaje de la lengua, factor crucial de integración.

No obstante, me surjen algunas dudas al respecto:

¿Qué lengua? Recuerden que hace 2 años Artur Mas propuso el carnet por puntos para inmigrantes. ¿Qué lengua deberán aprender los inmigrantes: español, catalán... ambas?

¿Qué tipo de compromiso en relación al aprendizaje de la lengua adquiere el inmigrante al firmar el contrato? ¿no se le permitirá entrar, trabajar? ¿con qué procedimiento se controlará dicho dominio de la lengua? ¿podrá expulsárseles en caso de no cumplir con la competencia lingüística exigida?

¿Quiénes tendrán que firmar dicho contrato?
La mayor parte de la inmigración en España procede de países comunitarios. Canarias está plagada de alemanes e ingleses que viven desde hace décadas en las islas sin haber aprendido ni una palabra de español (extranjeros que hacen uso de los servicios sanitarios con mayor frecuencia que los jóvenes inmigrantes, pese a haber cotizado en sus países). ¿Tendrán ellos que firmar también dicho contrato? En el caso de que su condición de comunitarios les exima de este engorro ¿qué pasará con otros extracomunitarios procedentes de países ricos (norteamericanos) o que no respondan simplemente al perfil del "inmigrante laboral"?

¡Qué pena que Zapatero anoche no sacara el tema ni pidiera a Rajoy explicaciones sobre su propuesta inútil y xenófoba!

Quizás defender la inmigración como un fenómeno enriquecedor y positivo requiere de una pedagogía, de un tiempo y de una sensibilidad incompatible con el pugilato o subasta electoral de anoche.

¡Qué fácil resulta apelar a los bajos instintos, como hizo Rajoy anoche!

¡Qué irresponsable!

¿Qué rentable?


Por la web circulan parodias de promesa como ésta.

Alguien dirá que es puro populismo y que apela otra vez a las bajos instintos.

Puede ser... pero sin hacer daño a nadie.

Seguiré navegando y leyendo promesas como éstas, que aún no tengo mi voto decidido.


3 comentarios:

Montse dijo...

Lo más lamentable es que a lo mejor no son ni siquiera bajos instintos sino auténticos pensamientos que dan una idea de la categoría moral de quien los enuncia. En fin... y que haya personas que piensen así...

Menos mal que no todo está perdido, he descubierto el blog de una antigua alumna mía y mira qué post ha hecho respecto al debate. Puedes verlo en el siguiente enlace:
http://thisislacris.blogspot.com/2008/03/impresiones-post-debate.html

Un saludo, Montse

Andriu dijo...

Ya leí al artículo. Puedes estar orgullosa de tu alumna.

Ya has visto cómo se ha truncado la semana...

Saludo de luto.

Montse dijo...

Pues sí, era una excelente alumna y parece que su excelencia sigue aumentando, cosa que me alegra infinitamente.

Pues sí, Andriu, los indeseables muestran lo que son: indeseables, desalmados, inhumanos, crueles y despreciables.

Saludo de luto, Montse