sábado, 21 de marzo de 2009

aMiGo InViSiBle 2


Tan pronto como llegamos a México, un 7 de de marzo, día en el que cumplía años mi padre, el de Gaby y el de mi alumna Yessenia, nos instalamos en el amplio y confortable piso de Alberto y Bea y nos sentimos como en casa.

Hasta allí, hasta el DF, nos habia llevado la Edición 2009 del Amigo Invisible.

De justicia era culminarla cuanto antes, con la apertura de mis regalos, dos meses después de la celebración general del anual acontecimiento en la villa de San Cristóbal de La Laguna.



Alberto lo grabó todo en video, disfrutando de los regalos que me tenía preparados, al tiempo que atesorando material audiovisual para afrontar las futuras ediciones del Amigo Invisible.



Atacó al corazón con los primeros regalos: fotos de aquellos viajes inolvidables en nuestra adolescencia tardía.



Imágenes de una amistad duradera, enriquecida a lo largo del tiempo y a través de sus incontables y memorables episodios; tal que este último viaje a México.



Luego -siempre instalado en la vena sentimental- prosiguió con esos "productos de la tierra", que tan lejos nos queda a ambos:

Café el Caracol

Más canario que eso: el gofio.



Cada regalo llevaba su paliquito de rigor, su presentación, su misterio.

(Al fondo, queridos lectores a los que les encana ampliar las fotos y fijarse en la marginalia de los posts, se puede ver, radiante, impoluto, acogedor, con sus puertas abiertas de par en par al nuevo huésped: el cuarto de las pajas)



Luego los regalos serios: un catálogo de una exposición en la que participó (o fue el comisario) Alberto.

El artista: Manuel Felguérez.



Aunque tengo aquí muy poco tiempo para leer, lo que escriben los colegas tiene prioridad absoluta, así que leyendo el texto de Bertux me enteré de que el tal Felguérez fue uno de los puntales que introdujo el arte abstracto en la tradición pictórica mexicana, tan instalada en el realismo (aunque a veces mágico) figurativo.



Alberto seguía filmando, yo leyendo y abriendo regalos...

Qué sensación más extraña la de esta edición del Amigo Invisible, fragmentada, dividida en dos, con este coletazo y cierre tan tardío.

O quizás fue la demostración palpable de que pese a las distancias y ausencias el Amigo Invisble podía seguir su curso, continuar, perpetuarse.



Bea es redactora jefe de Glamour y por lo tanto creo que tuvo bastante que ver en este regalo.



Y para despertar al personal, aletargado aún por el jet lag, para exaltar más aún si cabe la amistad, para probar el milagroso elixir nacional, nada mejor que una botellita de esa bebida mexicana que la planta de maguey hace posible.



Las notitas me iban conduciendo a abrir armarios o puertas y a descubrir nuevos regalos que señalarían el rumbo de esta noche de bienvenida...



Una guitarrita mexicana, de apariencia similar al timple canario.



Y un sombrero de mariachi, por si quedaba alguna duda respecto adonde habíamos ido a parar.



Faltaba el regalo manual.

El cabrón de Alberto me había dicho por la tarde:

Prepárate esta noche, he preparado una buena, alguien va a venir...

El guión escrito me mandaba abrir la puerta de la casa para encontrar el último regalo.

Por un momento pensé:

¿Santi? ¿Nico?

Pero enseguida lo descarté: demasiado surrealismo.

(
Queda apuntada la idea, no obstante, para futuras ediciones)



Abrí la puerta y...

¡hélas!

¡Sorpresa!

¡Tronar de guitarras, guitarrones, violines y trompetas!

¡Juan Felipe y sus marichis!

¡La orquesta Meteeeeeeeeeeeeoro!

¡Ándale, ándale, ándale!



Alberto se redimió con su regalo postrero.

La cara de todos era un poema.

¡Jajajajaja!



Los mariachis entraron con el animado ritmo de Guadalajara, cuya letra había impreso Alberto para cantarla a dúo conmigo.



Pronto se animó el cotarro.

Se olvidó el jet-lag a ritmo de ranchera y de tequila.

¡Guadalajara hermosaaaaaaaaaaa!



Convertimos el saloncito en una improvisada pista de baile.



El sombrero rulaba de cabeza en cabeza.

La alegría estallaba como una supernova, a años luz de Tyler y de Tenerife...

¡Y arriba las chivas!



¡Cuidadín, cuidadín, que viene el baile del tiburón!

Bailábamos y cantábamos los temas como si los conociésemos de toda la vida.

(Ilusiones fruto del tequila, me temo)



Dicha desatada.

Bienvenida apoteósica.

Prometedor preludio de lo que habría de venir.


7 comentarios:

Santi dijo...

sin acabar de leer esta entrada....me quejo: las fotos son mías loco, ya esta bien de salir al paso con el trabajo de los demás, no a la PIRATERIA¡¡¡¡COÑO¡¡...toda la vida cargando la uñetera camara mientras los demas lo pasan bien para esto...no hijo no. Que conste me quejo de lo poco original que nos hace la edad digital.
Sigo con el post.
Pd: creo que a estas horas estan comprados los pasajes

Santi dijo...

jajajajja, no se pudo contener, como es él, te tuvo que decir "alguien va a venir!"...jajajaj. No puedo dejar de imaginarme la cara de los mariachis...que estarían pensando, "estos¿quien carajo son?"

MARONINI dijo...

Da gusto verlos!! Viva Méjico!

Andriu dijo...

Sí, Santi, creo que debieron fliparlo tanto como nosotros. No entiendo eso de "las fotos son mías".

Maronini, gracias, pero mejor con "x". Aparte de ser la grafía más habitual, los mexicanos repelen la "j" para escribirel nombre de su país, pues lo identifican con una imposición lingüística fruto de la conquista de los españoles. La palabra México procede del "náhuatl" (una de las lenguas prehispánicas, en las que están gran parte de los impronunciables topónimos del país) y la "x" está presente en el nombre en náhuatl de la ciudad. Hay que ver lo pedante que se pone uno en cuanto sabe cuatro mariconadas sobre un sitio.

Un abrazo.

MARONINI dijo...

Lo escribí con X primero y lo rectifiqué, por aquí, cuando comento que tengo un amigo en TeXas me miran mal, por eso volví a la J, pero con tu explicación no me queda otra que arriesgarme a malas miradas...

Un beXo

El Cizaña dijo...

Este año sí que tardamos en abrir todos los regalos !!

Buen final de fiesta, sí señor!

Creo que santi se refiere a las que te enmarcó bertux

un beso

Andriu dijo...

Maronini, se escribe con "x" y se pronuncia con "j"... ¡qué lío!

Ya me escribió Santi y me explicó, Cizañas: tienes razón. Aunque Yai tiene otra interpretación diferente. Normal, pues, que yo no entendiera.

Un abrazo.