sábado, 15 de noviembre de 2008

sCaRy MoViE


No era todavía la noche de Halloween sino casi la de un sábado cualquiera.

Nos invitaron a una fiesta de disfraces, en Tyler.

No lo pensamos dos veces: entramos al Wall-Mart, pillamos unos disfraces, buscamos la dirección en el mapa y nos presentamos allí ataviados para la ocasión.

Mi garganta intuía que vendría luego una mala temporada: días, semanas de irritación, o penitencia, de flemas y dolor al tragar, de castigo divino, de ahorrar palabras y saliva con los gansitos, de encierro y curas de silencio.

Quizás por eso llegué a la fiesta con ganas de desfasarme un poco y redimirme por adelantado del sufrimiento venidero.



Sobre todo cuando a uno le han dado la bendición apostólica.



Fiesta con mitad españoles y mitad de americanos.

Gran casona, american size.

En este país sólo son pequeñas las aceras y los rones-cola.

Buen ambiente, palique distendido, música bailable, garimbas y sangría.



La careta de plástico hedía a pintura y aguanté poco con ella.



Sólo me la ponía a ratos, para ligar.

La dueña de la casa repartió premios a los mejores disfraces y a mí me tocó uno por llevar el disfraz más "scary".



A ella y su pareja les dieron el galardón al más original.

Ella está disfrada de Beth y veo en la red que también se compraron el disfraz ya hecho.



Beth es la mujer de Dog, el prota de un reality norteamericano en el que un grupo de matones dan caza a fugitivos y perseguidos por la justicia, repartiendo muchas hostias y una moralina redentora final bastante ñoña.

Una pregunta crucial que no les hice era la de si su disfraz era una reivindicación irónica o sincera de estos héroes penitenciarios.



Odón es un profe cordobés veterano, que lleva ya con su mujer 7 años en Tyler.

Se marcaron los dos unas sevillanas de aúpa.



¡Y olé, Ibarra olé, olé, Ibarra olé, olé, olé, olé, olé, olé!



Pepe y Raquel nos deleitaron con su saturday night fever dance.

Son los parientes de Obama a los que hice mención en un post anterior.



El lunes me mandó Odón al correo del cole esta foto que me sacó a hurtadillas, bien entrada la noche, cuando sólo quedábamos los más calaveras.

Juro que no había nadie acuclillado en mi entrepierna.

Sólo recuerdo la mano tendida de alguien:

-Are you leaving? -pregunté.

-No yo, nos vamos todos, esto se acaba, están chapando.

-Joder -
rumié para mis adentros- es que si no ponen la de Sinatra de New York New York nadie se entera.

Pero de hecho la música había terminado hacía un buen rato, todas las luces estaban encendidas y alrededor mío apenas quedaba nadie y el comedor estaba todo recogido, casi listo para tomar el té de las 5 del día siguiente.

Así que nos fuimos, ávidos de juerga.

Pero eran ya las 3 de la mañana: el último bar de Tyler llevaba ya dos horas cerradas.

Volvimos a Dovetree Appartments Pepe, Raquel y yo, resignados.

De repente, al pasar por delante del gimnasio, vimos la luz encendida y un tipo dentro corriendo en la cinta.

Y pensé: a surrealista no me gana nadie.



Lo planificamos todo:

Debíamos entrar de uno en uno, como si no nos conociéramos de nada, con un intervalo de tres minutos entre cada uno de nosotros.

Debíamos fingir naturalidad y no reirnos por nada del mundo.

Pepe entró el primero y se puso a subir escalones en la máquina del fondo.

Yo entré luego, con la careta puesta, y me puse a hacer pesas.

El tipo debió quedarse a cuadros pero no mostró sorpresa ni miedo ni un amago si quiera de estarse descojonando por dentro.

Al revés, naturalidad: me vio luchando con la máquina para intentar cambiarle el peso y me ayudó señalándome la palanca adecuada.

En Texas son amables hasta con los monstruos.



Finalmente entró Raquel, que se sentó en uno de los aparatos y se puso a observarnos a los tres.

El vecino cachas corría cada vez más rápido y no apartaba la mirada del horizonte de espejos cruzados del gym.

Yo por dentro me estaba meando de risa, pero la careta me servía de refugio.

Ninguno de los tres se descojonó.

Bueno, ninguno de los cuatro: el musculitos parecía que se iba a salir de la cinta pero no esbozó ni una sonrisa.

Creo que habría visto muchas pelis de Tarantino y estaría un poco acojonado.

Raquel tenía pinta de ser la jefa:

Chiquitita y sádica.

Pepe el tipo gracioso, al que le gusta cortar dedos, disecarlos y hacerse llaveros con ellos.

Yo era el monstruo, la cosa, un ser totalmente chalado, capaz de todo, repudiado desde su infancia por la sociedad, odiado al tiempo que temido, que había encontrado el calor del hogar en este trío macabro y sanguinario para el que la matanza y el crimen se habían convertido no sólo en una diversión sino en una forma de vida.

Al final, según lo pactado, nos fuimos del gym uno a uno, sin asesinar a nadie.

Caminamos por separado hasta el coche y una vez dentro me quité la careta y nos empezamos a reír hasta sentir dolor en las abdominales.

Al dia siguiente tenía agujetas allí.

Y no fue por los cinco minutos de pesas.


8 comentarios:

Dracón el filósofo dijo...

Waw, que fuerte, Andriu, momentaaaaaaaaaaassssssooo!!!!!!

Cosas como estas makes true the American Dream.

As the guys of West Side Story said:

"I like to live in America", adding "will" to the sentence.

Me viene practicar inglés, para el examen del lunes. Ya diré la nota de Fisolofía cuando Candelaria (O Candy, para abreviar) nos la dé

Saludos a la americana

Albatros dijo...

Qué bueno Andrés, creo que yo también tendré mis agujetas de la risa.



P.D: ¿Eres consciente de que te podría sacar mucho dinero chantajeandote con este tipo de historias? Son bromas, a ver si me vas a mandar un american hired assassin.


Saludos bloguero ninja.

Anónimo dijo...

Me parto. Once again.
Rbc

Anónimo dijo...

y por cierto, Odón un cabronazo...mira que sacarte así ;)
Las pelucas afro-look de los parientes de Obama son muy cachondas.
rbc

Santi dijo...

si señor!...todo me supo!...el aroma, el sofa, las palabras, los dancings.....coño ya! Y el canarias ganó! y la fotona tumbado en el sillonsuco.....y todo a una hora de entremes en horario latino! Y la historia del gimnasio....esoy por invitar a tus compis de hazaña al amigo invisible o animarlos a que entren en fotos tipo Chinese
Wall....jajajaj
un besote nene!

Anónimo dijo...

Además de "Carpe diem", "Carpe noctem". Pero eso lo aprendiste hace tiempo con tus amigos de La Laguna. (p)

MARONINI dijo...

¡Qué bien te lo pasas! y yo que me alegro, muy buena la jugada al musculitos...es que no se puede hacer deporte a esas horas, es antinatural. Y mira que el tío se podía haber echado a correr, que para eso estaba entrenando en la cinta ¿no?

Creo que yo en su lugar tampoco me habría reído, sobre todo a esas horas, pero algo sí que les habría dicho, ahora, no sé si agradable.

Anónimo dijo...

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