sábado, 27 de septiembre de 2008

SoBrE RuEdAs


El jueves pasado, sólo una semana antes que mi hermano, fui a examinarme del carnet de conducir.

Por cierto, brother: Congratulation!

Desde el principio nos habían dicho que tener el Driving Licence texano era casi imprescindible para sobrevivir en el país, pese a que legalmente nuestro carnet de conducir español era suficiente para conducir legalmente durante un año en territorio americano.

Lo que ocurre es que el Driving Licence en la práctica ejerce parte de las funciones que tiene el DNI en España. Por ejemplo, te lo piden al entrar a un pub, o al pedir una cerveza, a fin de comprobar tu edad. Te lo piden al hacerte socio del Blockbuster. O al registrarte en un hotel.

Y lo más importante: sin él lo que tengo que pagar por tener asegurado mi coche se triplica.

Así que el pasado jueves por la tarde fuimos Pepe, Raquel y yo a probar suerte con el teórico.

Terminamos del cole y salimos disparados para la oficina de Tráfico, porque cerraban a las 18:00 y sólo los jueves abrían por la tarde.

Al llegar a la ventanilla me adviertió la empleada de que me faltaba un maldito documento, el DS2019, que acompaña siempre al pasaporte, aunque no en mi caso. Le pregunté que si me examinaría si en media hora, que es mucho menos de lo que tardo en ir y volver desde allí a mi casa, estaba de vuelta allí con el DS2019 entre los dientes y moviendo la colita.

-Half an hour, no more. We´re closing in half an hour -me dijo la buena mujer.



Nunca había corrido tanto desde que llegué a este país de lenta conducción.

Nunca me había saltado tantas normas, límites y leyes juntas.

Las mismas que trataba de memorizar mientras conducía a todo gas.

Sí, amigos, qué inconsecuentes somos a veces y qué trecho hay entre la teoría y la práctica.



Al final llegué a tiempo y me pude examinar.

No había estudiado nada, nada, nada, la noche anterior. Ni el día, ni la semana anteriores. Tan sólo me había leído los primeros capítulos hacía cosa de un mes y medio, cuando llegamos a Tyler y recogimos el librito amarillo o Texas Drivers Handbook.

Pero al llegar Pepe había ya terminado su examen y me resumió por encima el tipo de preguntas que salían y lo que sí debía memorizar por encima de todo.



Había alguna que otra pregunta cabrona, como en España.

Esa, por ejemplo, acerca de la distancia de seguridad que hay que mantener con el vehículo que circula delante, a saber: 2 segundos.

Pero casi todo el resto afortunadamente se sacaban gracias al sentido común y un conocimiento general de la normativa europea.



Sólo me asustaba un poco el carácter sui generis del estado de Texas, y que en lo relativo a leyes pudiera revelarse como manifiestamente insufiente el apelar al mero sentido común.


Y es que en Texas está permitido conducir una moto, de cualquier cilindrada, con dos cojones.



Es decir, sin casco.



También está permitido hablar por el móvil mientras se conduce.

En el país de la automoción, los coches grandes, las autovías por doquier y la gasolina barata había -pensé- que reconducir el sentido común hacia la máxima no escrita de que el conductor siempre tiene la razón, que podría complementarse con el dictum:

...y al peatón que le jodan.



Wal Mart, el Gran Bazar yanqui, la cueva americana de Aladino, ese lugar en que todo lo hay, la solución a todos tus problemas y necesidades, reales o imaginarias, es inaccesible para el peatón, que tendría que transitar durante kilómetros por exiguos arcenes de atiborradas autovías.

Sin embargo, dispone de una extensa llanura amplia y gratuita para que el conductor, con Texas Driving Licence o sin ella, aparque cómodamente su vehículo.



Joder, ya hablaré con más calma, en otro post, de los hipermercados aquí. Hay mucho que contar.


El conductor en Estados Unidos no sólo no tiene que bajarse del coche para tomarse una hamburguesa en cualquiera de las burguer-franquincias nacionales o un café en el Starbuck. Tampoco hace falta bajarse si lo que quiere es sacar dinero del banco.



En esta sucursal del Bank of America tuve que preguntar a una empleada que si podía sacar dinero del cajero sin necesidad de hacerlo desde el coche.

Desde el coche puedes gestionar tus cuentas, hacer ingresos, retirar fondos o mandarle notitas y juramentos de amor eterno a las empleadas. Todo ello a través de un cilindro de plástico hueco en el que se introduce el dinero, el papeleo o el bolígrafo para firmar planes de ahorro o componer versos. El cilindro, una vez que el cliente ha terminado con él, sube disparado hacia arriba y llega a la oficina.

Y yo me pregunto:

A la gente que trabaja en esta oficina de voz al público... ¿la obligarán a llevar corbata?


También Pepe me chivó alguna pregunta acerca de la conducción de autobuses escolares.

Me habían dicho que el examen teórico era facilísimo, un puro trámite.

Así que cuando me senté delante del ordenador y leí la primera pregunta:

1. Usted se llama...

a) Fajardo-Juan, Andres.
b) McMillan, Sally.
c) Robertson, Philip.
d) Smith, Erin.

....pensé para mis adentros:

¡Jodeeeeeeeeeeeeeeer! ¡Estos americanos son la hostia!

Marqué la opción "a" y le di al botón verde de "Aceptar" y seguí leyendo:

2. Identifique su fecha de nacimiento.

a) 09-22-1953.
b) 05-02-1983.
c) 07-09-1977.
d) 03-04-1947.

Marqué la correcta mientras exclamaba entre dientes:

Joder, joder, joder, I love this country, qué cara de estúpido se me habría quedado al ver esto si hubiera estudiado el manual anoche...

Pero entonces se aclaró todo.

La pantalla cambió y apareció un mensaje que rezaba:

Ahora que ha practicado y se ha familiarizado usted con el sistema de respuestas de opción múltiple, vamos a dar paso a la primera pregunta del test.

Vale
-me dije.

Y tragué saliva.



Había, como dije, preguntas para las que bastaba recurrir al sentido común; y había, también, preguntas para las que además hacía falta haber estudiado, o haber memorizado las atropelladas palabras de Pepe, o incluso atreverse a sacar del bolsillo ese esquema-chuleta que me había pasado él en el último momento.

-Pero bueno, joder, que eres profesor de filosofía en España. Se te va a caer la cara de vergüenza como te trinquen. Que coño, que estos hasta te anulan el visado, o algo peor...



Al final no hizo falta arriesgar el tipo por un papelucho y un sello miserables.

Hacía falta acertar un 70% de las treinta y pico preguntas y acerté un 75%.

Mi coche descansa bajo un cielo plomizo, mas al amparo de las dos banderas.

Porque ya casi tengo mi carné tejano.

Porque ya me siento un poco más americano.


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, con la DL, y si encima te sabes la historia de Pecos Bill, ya serás un miembro respetable de la comunidad.
Sí, estuve un año viviendo en los USA, eso sí, sin DL ("usease", una desarraigada;-)

Anónimo dijo...

Se me ha pasado, soy Rbc (es lunes, se disculpa el despiste)

Dracón el filósofo dijo...

Vaya con América...

Por cierto, ¿las dos preguntitas esas, superchungas, eeehhhh??? Vamos, que hacía falta el doctorado en Harvard para responderlas....

Por cierto, hoy hemos vuelto a tener Filosofía, esta vez antes del recreo, en la pasada clase, hablamos del matrimonio gay, en ésta, corregimos algunos ejercicios, y Candelaria (la profe), nos contó algunas anécdotas de Sócrates. Al tocar el timbre, hablé en privado con ella, y le conté la famosa anécdota del "Triple Filtro". La encunetro muy maja a la profe...

Por lo demás, aquí en el Blas, todo sigue igual. No sé si seguir con mi blog, pero creo que no lo leería nadie.

Otra cosa: No me gustaría abusar de tu confianza, Andriu, pero dado que la filosofía es un poco compleja, ¿podría contar con tu conocimiento en la materia para cuando lleguen cosas más complicadas?

Un saludo a la tejana, forastero...

Ricardo dijo...

¡Enhorabuena!, ahora a por lo que falta. Un abrazo.

Dácil Melgar dijo...

Felicidades dobles...por tu cumple y lo de la licencia

Yaiza dijo...

no me gusta a mi eso de hacerlo todo desde el coche...qué frío! no?
Besitos

Andriu dijo...

La vedad es, Rbc, que soy un miembro poco respetable de la comunidad. Aprovecho los domingos para poner lavadoras y no conocía la leyenda de Peco Bill. Cuéntame: ¿dónde estuviste: New Mexico, Arizona, California?

Dracón, cuenta conmigo para lo que necesites; se hará lo que se pueda. Y cuéntame tú también: ¿Qué famosa anécdota del Triple Filtro es esa?

Gracias, Ricardo: creo que el próximo lunes toca ya.

Dácil: ¿eras tú la que siempre se equivocaba y me felicitaba en septiembtre? ¿O se trata acaso de un "feliz no cumpleaños"?

Tienes razón, yaiza, con lo cómodo y cálido que es hacerlo desde una cama...